En este sentido, Santander se fijó en 2019 el objetivo de empoderar financieramente a 10 millones de personas para 2025 y sus previsiones y evolución se han superado en un 18%, con tres años de antelación, gracias a sus políticas e iniciativas de acceso, financiación y educación financiera, en los distintos países en los que opera.
De esta manera, la entidad ha actualizado su compromiso y ha anunciado su nuevo objetivo de empoderar financieramente a 15 millones de personas para 2025.
Según coinciden los expertos, tanto la digitalización como la educación financiera están en el centro de las estrategias para favorecer la inclusión financiera, que contribuye de manera directa a siete de los 17 ODS de Naciones Unidas para 2030. Así lo manifiesta también la Alianza Global para la Inclusión Financiera del G20 (GPFI), que presentó recientemente el Marco de Inclusión Financiera del G20 de Yogyakarta, con especial atención a la inclusión financiera digital, para aprovechar la digitalización con el objetivo de aumentar la productividad, la economía sostenible e inclusiva de las mujeres, los jóvenes y las pymes.
En Latinoamérica, el objetivo principal de Santander es garantizar a las personas el acceso al sistema financiero. En mercados maduros, se busca que nadie se vea obligado a abandonarlo.
Medidas de acceso: con ellas se pretende garantizar que comunidades desfavorecidas puedan obtener efectivo en cualquier lugar, a través de sucursales remotas y acuerdos con entidades públicas y privadas que amplían la huella del Santander; ayudar a las personas a acceder digitalmente al sistema financiero para que puedan realizar operaciones básicas; ofrecer soluciones financieras para grupos vulnerables como los clientes senior, para que sepan cómo usar los productos básicos a los que pueden acceder.