A través del ejemplo de diferentes iniciativas empresariales, BBVA ofrece a las empresas las herramientas que les permitirán contribuir en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y, por ende, la huella de carbono que favorece el que la temperatura de la tierra no supere el límite de los 1,5°C respecto a la era preindustrial. En el último monográfico sobre sostenibilidad publicado por el banco se hace referencia, además, a la importancia del trabajo en equipo para implicar al conjunto de la pymes en el cambio de paradigma, así como las ventajas que supone el adoptar medidas asociadas a la sostenibilidad. Entre ellas cabe destacar el impacto positivo en los clientes en cuanto a reputación, la reducción de costes, los beneficios fiscales, el acceso a ayudas como los fondos europeos Next Generation o las mejoras en materia de financiación. En definitiva: la rentabilidad de las inversiones sostenibilidad.
De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), siete incluyen metas que inciden en las pymes, por lo que esta guía de BBVA -de descarga gratuita- permitirá a las pequeñas y medianas empresas conocer la importancia de tener en cuenta los objetivos fijados en la Agenda 2030 para avanzar hacia una economía descarbonizada, y ser elegidos por los clientes en función del compromiso adquirido con el medioambiente y la sociedad.
Existen siete gases de efecto invernadero, máximos responsables del calentamiento global. De ellos, el dióxido de carbono (CO2) es el que más influye en el incremento de la temperatura del planeta y que se produce, entre otros factores, por la actividad empresarial. Por este motivo, calcular la huella de carbono es una de las acciones esenciales, junto con la economía circular, que las pymes deben impulsar para abordar la transición sostenible y descarbonizar el planeta. En este sentido, BBVA ofrece a todos los clientes en España la posibilidad de obtener una estimación de las emisiones que emiten a la atmósfera que les permita poner en marcha proyectos de reducción, mitigación o compensación. Para ello, y gracias al ‘big data’, la calculadora de la huella de carbono del banco ofrece el dato a partir de los recibos de gas y luz, así como los gastos realizados en carburante.