Tras un año convulso marcado por la invasión rusa de Ucrania, que prendió la chispa de la crisis energética actual y aceleró la inflación por todo el continente europeo, y un verano con condiciones meteorológicas extremas, acompañado de olas de calor y sequías sin precedentes, la población española es aún más consciente del impacto del cambio climático y la necesidad imperante de actuar.
El año pasado, se consideraba el desempleo como el principal reto al que se enfrentaban los españoles; de hecho, sigue siendo motivo de gran inquietud en 2022, pues un 56 % cita el mercado laboral como su principal preocupación, frente al 45 % que lo menciona en el resto de la Unión Europea.
El cambio climático se sitúa inmediatamente después de las cuestiones económicas y financieras, y está experimentando un rápido aumento (un 39 % lo considera uno de los principales desafíos, frente al 29 % en 2021 [10 puntos porcentuales más]), especialmente entre los simpatizantes de los partidos de izquierda (49 %). Además, el 83 % de los españoles reconoce ahora notar los efectos del cambio climático en su vida diaria (2 puntos porcentuales más, respecto a 2021).
El 88 % considera que, si no reducimos drásticamente nuestro consumo de energía y bienes en los próximos años, nos veremos abocados a una catástrofe mundial. Por otro lado, el 92 % cree que la respuesta que ofrece el gobierno es demasiado lenta y solo una minoría (45 %) considera que España logrará reducir de manera sustancial sus emisiones de carbono de aquí a 2030.
La mayoría de los españoles (69 %) opina que la guerra de Ucrania y sus consecuencias en el precio del petróleo y el gas deberían servir de impulso para la aceleración de la transición ecológica (3 puntos porcentuales por encima del 66 % de la media europea).
Con respecto a la clasificación de sus prioridades energéticas, los españoles prefieren que el Gobierno dé prioridad al desarrollo de las energías renovables (50 %), antes de centrarse en la diversificación del suministro energético para evitar depender en exceso de un único proveedor (31 %).
El ahorro energético constituye otra de las principales prioridades: un 19 % de españoles afirma que los ciudadanos y las empresas deben esforzarse más en reducir su propio consumo. Esta idea está especialmente extendida entre las generaciones más jóvenes (27 % de los encuestados de 15 a 29 años
Para reducir el consumo energético, los españoles exigen que se impongan mayores sanciones a las actividades contaminantes con el fin de compensar su coste medioambiental (el 70 %). También quieren que los precios energéticos dependan del consumo, de modo que quienes tengan un consumo mayor paguen más (el 63 %).
Si los españoles tuvieran que disminuir la temperatura de sus hogares este invierto, solo un 16 % aceptaría no superar los 19 °C (lo que supone 31 puntos porcentuales menos que en Francia y 16 puntos porcentuales menos que en Italia, donde un 47 % y un 32 % respectivamente aceptarían esta norma[3]). No obstante, el 32 % de los españoles reconoce que ya no puede permitirse calentar su hogar.
Por último, respecto a los elevados precios de la energía, los españoles consideran que, a corto plazo, el Gobierno debería reducir en primer lugar los impuestos sobre la electricidad (42 %, y 59 % entre los simpatizantes de los partidos de extrema derecha). Otras medidas gozan de menos popularidad, como limitar o regular el precio del gas, el petróleo y el carbón (33 %) o fomentar el ahorro energético con campañas públicas (16 %).
El vicepresidente del BEI Ricardo Mourinho Félix ha afirmado: “Con vistas a la conferencia sobre el clima COP27, los resultados de la encuesta del BEI de 2022 sobre el clima demuestran que los ciudadanos españoles consideran como principal prioridad para hacer frente a la crisis climática y energética mundial la aceleración de la transición hacia las energías renovables y la implementación de medidas de eficiencia energética. En el BEI, llevamos muchos años ofreciendo nuestro apoyo a inversiones innovadoras en energías limpias en España, como plantas solares y rehabilitación energética de edificios. Estamos preparados para recurrir a todos nuestros instrumentos financieros y de asesoramiento para ayudar a España a realizar una transición energética verde justa que no deje que nadie se quede atrás”.