La jornada ha sido inaugurada por Marc Sanglas i Alcantarilla, director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático de la Generalitat de Cataluña y Manuel Szapiro, director de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona. Ambos han coincidido en destacar el papel de la juventud como esencial en un futuro climático complicado. A esto, Szapiro adhirió “lo que queda por hacer para alcanzar un continente climáticamente neutro es muchísimo, y solo lo podemos hacer si sumamos a los jóvenes en ello. No podemos devolver a los jóvenes el tiempo que les ha robado la pandemia, pero lo que sí podemos hacer es escucharlos, trabajar con ellos, darles voz y hacer más fuerte la Unión Europea”. En sintonía con esto, 2022 ha sido declarado el Año Europeo de la Juventud.
Seguidamente, Carmen Marqués Ruiz, embajadora del Pacto, ha estado a cargo la primera intervención y ha sostenido que “se debe entender al cambio climático como un desafío global con impacto local, que afecta a todos los rincones del planeta, incluida Cataluña. Se trata de un reto que define nuestro tiempo y que requiere una mirada global que vaya más allá de intereses a corto plazo y una determinación fuerte para cambiar nuestras costumbres. La guerra en Ucrania ha hecho más urgente una transición ecológica justa que sea inclusiva. Esperemos que la COP27 esté a la altura de las circunstancias”.
Al hablar sobre qué puede aportar el Pacto por el Clima, Carmen afirma que “es una iniciativa europea abierta a todos para inspirar y movilizar a la ciudadanía a actuar de forma concreta y ambiciosa. No podemos esperar ni mirar hacia otro lado. Sería imperdonable. Todas las generaciones se ven afectadas por el cambio climático, pero los jóvenes mucho más. Por eso es importante escucharles y brindarles las oportunidades que merecen con el fin de que podamos todos respetar y disfrutar de nuestro planeta sin fecha de caducidad”.
La visión y sentimientos de los jóvenes hacia el cambio climático ha sido expuesto por María Serra y Sandro Lasnier, dos jóvenes embajadores del Pacto Europeo por el Clima, quienes han hablado del concepto de “ecoansiedad”: “muchos de nosotros sufrimos ansiedad climática, aun así, no hacemos nada al respecto. El 50% de los jóvenes afirmaban tener estrés o ansiedad por lo que representaba el cambio climático y lo que podría generar”. Sobre esto, Serra ha añadido que“según el estudio del estado mundial de las Infancias de 2021, llevado a cabo por UNICEF, se resalta la ansiedad y la depresión como enfermedades más comunes entre los adolescentes europeos, estando presente en el 55% de la población de 10 a 19 años y ascendiendo al 70% si sumamos a los jóvenes. Estos datos dan una visión muy clara de que el capitalismo actual no es la respuesta a nivel climático, ni a nivel social”.
De esta forma, los jóvenes han sido los protagonistas del encuentro sin que la acción climática sea entendida como una carga ineludible para las generaciones más jóvenes, sino como una gran oportunidad que están dispuestos a tomar, y para eso se les deben dar los espacios necesarios. Esta voluntad se refleja en las palabras de cierre de la ponencia de Maria Serra: “somos una generación que pasa del miedo a la eco ansiedad, y de la organización a la acción, de la desesperanza a la justicia climática. Una generación que utiliza la crisis climática como punto de inflexión para un mundo más justo, menos cruel y conectada con la naturaleza”.
Vera Estefanía, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha destacado que la importancia de contar con los jóvenes en la lucha contra el cambio climático es fundamental para asegurar la continuidad de este compromiso. Es por eso que jóvenes de 10 universidades españolas serán parte de la delegación que participe en la Cumbre que se realizará en noviembre en Egipto. Y concluyó que “la acción climática puede ayudar a mover el tablero geopolítico en el sentido correcto”.
Finalmente, Tomàs Molina, jefe de Meteorología de Televisió de Catalunya y Embajador del Pacto Europeo por el Clima, ha reflexionado sobre el cambio climático en Cataluña y la necesidad de formarse sobre nuevos fenómenos meteorológicos que no eran frecuentes en la región. “Tenemos que aprender a pronosticar nuevos tipos de fenómenos meteorológicos como huracanes, reventones cálidos, ciclones mediterráneos (…) y también la forma como comunicarlos al público. También es necesario que las distintas instituciones, como protección civil, capitanías de puertos, y la misma sociedad en general, sepan responder a esas nuevas situaciones a las que nos enfrentamos”.