29/09/2022 07:00:32

Colectivos sociales reclaman una ley contra el desperdicio alimentario valiente y efectiva

El 30% de todo lo que el mundo produce se despilfarra, provocando un enorme impacto enorme en el Planeta

Con motivo del trámite parlamentario del proyecto de Ley para la Prevención y Desperdicio Alimentario, un conjunto de activistas y organizaciones de desarrollo, de consumo, ecologistas y juveniles aglutinadas bajo el colectivo #LeySinDesperdicio, pedimos al Legislativo que apuesten por una ley valiente que aborde este fenómeno responsable del 10% de los gases GEI y el despilfarro del 21% de todo el consumo de agua dulce del planeta.

Para ello, el colectivo #LeySinDesperdicio ha sostenido reuniones con diversos grupos parlamentarios de la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del Congreso, como el Grupo Socialista, el Grupo Popular, Unidas Podemos o el Grupo Plural. A todos ellos les hemos trasladado la necesidad de mayor ambición en el abordaje de esta problemática. No podemos permitirnos perder la oportunidad de contar con una ley innovadora y referente a nivel europeo. Es urgente que la ley sea aprobada en esta Legislatura, no puede quedarse en un cajón.

El proyecto de ley aprobado el pasado 7 de junio por el Consejo de Ministros es insuficiente para afrontar este escándalo de enormes dimensiones e impactos económicos, sociales y ambientales, que contribuye al cambio climático y afecta a la seguridad alimentaria. En un contexto de emergencia climática, escalada de precios de los alimentos y crisis alimentaria global, abordar esta lacra desde las causas que la ocasionan debe ser más que nunca una prioridad. Además, responde a un compromiso adquirido por el Gobierno para esta Legislatura e internacionalmente en el marco de la Agenda 2030. 

Por todo ello, el colectivo #LeySinDesperdicio reclama una ley transformadora que se centre en:

  •  Prevenir antes que curar. La ley debe ser eficaz en evitar la generación de excedentes alimentarios a lo largo de toda la cadena alimentaria; no puede limitarse únicamente a gestionarlos.
  •  Dimensionar adecuadamente el problema. Medir y analizar dónde, cuánto y por qué se producen las pérdidas y el desperdicio a lo largo de todas las fases: desde el campo a la mesa. 
  • Generar obligaciones y mecanismos de cumplimiento para todos los actores de la cadena, saliendo del marco de recomendaciones y buenas prácticas. También pedimos que se brinden las condiciones técnicas y materiales para que puedan hacerles frente.

 

Según explican en un comunicado, si la ley se queda tal y como está actualmente en el proyecto, tendremos una ley poco efectiva, una ley deslucida con una delgada capa de pintura verde. ¡Necesitamos una ley verde y valiente de verdad! Una “Ley Sin Desperdicio” donde:

  • Además de medir cuánto se desperdicia pueda decirnos cómo, para buscar soluciones. 
  • Se definan todos los conceptos como desperdicio y pérdidas para que no haya lugar a interpretaciones de la ley.
  • Se impulse el espigueo para reducir las pérdidas alimentarias en el sector primario.
  • Se incluyan acciones y medidas que faciliten el cumplimiento de la ley y se sancione a quien decida esquivarla.
  •  Donde la administración tenga un papel claro de vigilancia para su cumplimiento.
  •  Se marquen los plazos e instrumentos necesarios para su puesta en marcha. 
  • Y se establezca un espacio de diálogo y participación, de gobernanza, para que todos los agentes puedan aplicarla adecuadamente. 

 

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