Según el informe How AI Can Be a Powerful Tool in the Fight Against Climate Change de AI for the Planet Alliance, elaborado en colaboración con BCG GAMMA, el 87 % de los directivos con responsabilidad en sostenibilidad o roles relacionados con inteligencia artificial cree que la IA es un activo valioso en la lucha contra el cambio climático.
Sin embargo, los resultados de una investigación realizada a más de 1.000 directivos revelan que solamente el 40 % de las organizaciones considera el uso de la IA para sus propios objetivos climáticos. En ese sentido, los expertos encuestados están de acuerdo en que siguen existiendo barreras significativas para una adopción generalizada de la inteligencia artificial: el 78 % cita la insuficiente experiencia en IA como un obstáculo para utilizarla en sus esfuerzos para combatir el cambio climático, el 77 % menciona la disponibilidad limitada de soluciones de IA, y el 67% apunta a una falta de confianza en los datos y análisis relacionados con la IA.
“La capacidad única de la inteligencia artificial para recopilar, completar e interpretar grandes conjuntos de datos complejos permite ayudar a los diferentes actores involucrados a adoptar un enfoque basado en información proporcionada por los datos para combatir las emisiones de carbono y abordar los riesgos climáticos”, afirma Hamid Maher, Managing Director and Partner de BCG GAMMA, la división de analítica avanzada e inteligencia artificial de la consultora estratégica, y coautor del informe. “La mayoría de las soluciones climáticas existentes relacionadas con la IA suelen encontrarse en ubicaciones de difícil acceso y las organizaciones carecen de los recursos para implantarlas a escala. Dichas deficiencias deben superarse”, concluye.
Los líderes globales pueden usar la IA para lograr sus objetivos de diferentes formas:
“El potencial de la inteligencia artificial para abordar la emergencia climática está fuera de toda duda“ afirma Llorenç Mitjavila, socio de BCG GAMMA. “Más alla de aplicar metodologías de aprendizaje automático para modelar el clima, identificar patrones y para construir predicciones y modelos climáticos más precisos, los métodos de IA ya se están utilizando en industrias y sectores que tienen un impacto ambiental negativo como una palanca esencial para ayudarles a alcanzar sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero (GEI). La inteligencia artificial se está utilizando también con éxito para diseñar productos que reduzcan desechos y emisiones en la creación de propotipos, en la reducción del desperdicio alimentario al mejorar la planificación de la demanda y en la optimización de rutas y gestión de flotas para empresas de todas las industrias“
El informe de BCG y AI for the Planet destaca la visión positiva de los directivos españoles respecto al uso de la inteligencia artificial para combatir la emergencia climática. En la investigación realizada por BCG GAMMA España es, de los 13 países analizados, el segundo en el que los directivos más se plantean utilizar la IA dentro de sus iniciativas de sostenibilidad, muy por encima de otros países europeos como Francia (5 puntos menos) o Alemania (17 puntos menos). “La decisiva apuesta de la Administración pública y las grandes empresas por posicionar España como un referente en el uso de datos e inteligencia artificial, supone una oportunidad para liderar en Europa el desarrollo de una inteligencia artificial para el planeta“ señala Llorenç Mitjavila, socio de BCG GAMMA.
En el ámbito del cambio climático existen ya múltiples casos de uso basados en la IA, pero para tener éxito cualquier solución de IA debe ser sencilla de usar y de fácil acceso. Tiene que ofrecer beneficios tangibles al usuario y proporcionar recomendaciones claras y simples de seguir. Para desarrollar este tipo de soluciones de IA es necesario un apoyo significativo, que incluya el acceso a inversiones de capital, a directivos con responsabilidad en la toma de decisiones y a profesionales capacitados.
“La inteligencia artificial es una gran promesa para ayudar a resolver la crisis climática, pero la IA por sí sola no es suficiente. Depende de la voluntad de los responsables en la toma de decisiones para actuar y hacer los cambios necesarios, respaldados en parte por la IA y otras tecnologías emergentes”, dice Damien Gromier, fundador de AI for the Planet y coautor del informe.