La campaña Clean Cities, de la que forman parte ConBici, ECODES y Ecologistas en Acción, publica hoy un nuevo informe que muestra una revisión de las ZBE ya existentes en Europa, los beneficios que esta medida tiene y los compromisos que han asumido y están asumiendo las ciudades europeas. Según las previsiones, se prevé alcanzar la cifra de más de 500 ZBE en Europa para 2025, siendo España el país que más crecerá dado el retraso municipal en desarrollar medidas de este tipo. Su implementación cuenta con financiación procedente de los fondos de recuperación y resiliencia.
149 ciudades de más de 50.000 habitantes están obligadas, por ley, a ponerlas en marcha antes de 2023 en España. De momento, solo Madrid, Barcelona y Sant Cugat del Vallés tienen ZBE operativas, aunque con muchas limitaciones. A su vez, está sobre la mesa la implementación de peajes urbanos en algunas ciudades. Por ejemplo, organizaciones sociales de Barcelona y Valencia proponen la puesta en marcha de un peaje urbano como medida útil, urgente y necesaria para reducir la contaminación. La recaudación del peaje debe revertir en un incremento de la financiación del transporte público para garantizar su frecuencia y calidad, evitando agravar la brecha social.
320 ciudades europeas han sacado ya de sus núcleos urbanos los coches contaminantes para reducir la contaminación atmosférica[1], un 40 % más desde 2019. Por ejemplo, en los Países Bajos, 40 ciudades se han comprometido a descarbonizar totalmente el reparto de mercancías implantando Zonas de Cero Emisiones. Estas zonas no se limitan a los centros de las ciudades, también se extienden a los barrios y zonas periféricas. Aquellas ya en marcha varían respecto al grado de restricción, con Londres y París a la cabeza en la lista de ciudades más comprometidas a sacar vehículos contaminantes de la ciudad.