Esta plataforma de banca en la nube ha entrevistado a más de 6.000 consumidores de todo el mundo para conocer su opinión sobre las finanzas “verdes” y cómo esta consideración les influye a la hora de escoger a un proveedor bancario. Entre sus conclusiones, destaca que el consumidor no tiene muy claro qué eso de las “finanzas verdes”. Así, alrededor del 35 % no entiende bien la diferencia entre las finanzas verdes, es decir, un producto que ha sido diseñado para proteger el medioambiente o para gestionar los impactos de las finanzas y las inversiones en el medioambiente, y las finanzas éticas, las que tienen en cuenta no solo los rendimientos financieros sino también los factores ambientales, sociales y de gobernanza. Cuando se les preguntó qué entendían por “finanzas verdes”, las definiciones más populares para los consumidores españoles encuestados iban desde “organizaciones y proyectos de financiación que tienen un impacto positivo en el planeta” (35%) a “demostrar un fuerte compromiso con la sostenibilidad y los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza” (31 %), o “tener bajas emisiones de carbono y apoyar el uso de materiales ecológicos” (26 %).
Quizá el desconocimiento que recoge el informe es lo que aclara otro de los datos: solo una cuarta parte de los consumidores encuestados ha hecho uso de un producto o servicio bancario sostenible. Pero quienes lo han hecho se muestran mucho más satisfechos con estos servicios o productos que con los tradicionales (84 %).
La encuesta realizada por Mambrú destaca que los consumidores quieren que los bancos sean más transparentes y tener mayor poder para pedirles cuentas. Casi un 60 % desearía tener más control sobre cómo y dónde se invierte su dinero y que esta inversión fuera en línea con sus valores personales. Además, el 55 % asegura que le gustaría opinar sobre los tipos de productos y servicios financieros ecológicos que su institución financiera piensa desarrollar en el futuro. A pesar de estas cifras, y de que el 49 % de los encuestados asegura que consideraría cambiarse a un proveedor con mayor compromiso con la sostenibilidad, solo un 32 % estaría dispuesto a pagar una primera por contar con este servicio.