El fondo de pensiones danés AkademikerPension, que gestiona más de 19 mil millones de dólares en activos y es además accionista de Toyota Motor, ha expresado recientemente su seria preocupación por la crítica de la automovilística a la tecnología eléctrica.
En una nota de prensa, la gestora argumenta que “Toyota parece haber buscado repetidamente debilitar los intentos legítimos de los gobiernos de todo el mundo de eliminar gradualmente los motores de combustión interna e introducir gradualmente los vehículos eléctricos puros a medida que el mundo se dirige hacia la energía renovable y la electrificación”.
Como accionista de Toyota, AkademikerPension muestra su preocupación por que la estrategia seguida por la compañía ponga en peligro el valor de la marca y afirma que “el lobby emprendido por Toyota Motor le ha dado a la compañía un estado global rezagado en la acción climática dentro del sector automovilístico. Las declaraciones públicas, la creciente presión sobre los gobiernos nacionales para debilitar las políticas de vehículos eléctricos y la defensa entre bastidores a través de asociaciones empresariales han sido repetidamente obstruccionistas hacia las prohibiciones de automóviles que no son puramente eléctricos", concluye la nota.
Kiran Aziz, director de inversiones de KLP, otro inversor de Toyota, describió los riesgos que asume la compañía con su postura actual sobre los vehículos eléctricos afirmando recientemente que “si Toyota continúa con su postura crítica hacia el coche eléctrico, alarmará a los accionistas al socavar la inevitable transición de los automóviles contaminantes".
Y es que Toyota se ha pronunciado públicamente en distintos mercados en este tema: Ha amenazado con detener las inversiones en su fábrica del Reino Unido, cuya producción es 80% híbrida, si su tecnología fuera prohibida en el país, cosa que no sería impensable dada la propuesta del gobierno del Reino Unido de que más de la mitad de todos los automóviles nuevos vendidos en el país deberían ser completamente eléctricos para 2028.
También en Estados Unidos se alineó con el expresidente Donald Trump cuando éste intentó revertir los estándares de eficiencia de combustible. Y en el país de origen de la automovilística, Japón, su presidente Akio Toyoda cuestionó el año pasado la decisión del gobierno de prohibir los nuevos automóviles de gasolina para 2035.