Ricardo Castrillo, Chief Commercial Officer de Ferrer, ha explicado que la actividad desarrollada en Cartaya forma parte del propósito de la compañía de “generar un impacto positivo en la sociedad”. “Todas las personas de Ferrer creemos que nuestra empresa, aunque principalmente se dedica al negocio farmacéutico, debe ser un medio para generar cambios sustanciales, a través de la participación en iniciativas de impacto social y medioambiental como esta. De hecho, toda nuestra estrategia como empresa se centra en las personas y el desarrollo de su talento, la protección del planeta y la lucha por tener una sociedad más justa y equitativa”, ha manifestado.
En concreto, las personas participantes han realizado labores de restauración en dos centros escolares, un comedor social, un centro de atención infantil especial y una asociación de personas mayores y, además, también han ayudado en la construcción de un huerto urbano.
La organización de las actividades se ha realizado en el marco de los tres ejes estratégicos de la compañía, mediante los que Ferrer se propone generar un impacto positivo en la sociedad. A través del eje Social Justice, Ferrer apoya a personas en situación de vulnerabilidad para contribuir a una sociedad más justa y equitativa y asegurar la igualdad de oportunidades; a través del eje Great People, promueve una cultura centrada en las personas, basada en la confianza y en la responsabilidad, en la que el talento prospera , y, a través del eje Liveable Planet, fomenta la protección del medio ambiente.
La generación de un impacto positivo en la sociedad como principal propósito ha supuesto para Ferrer destinar, en los dos últimos años, más del 50% de sus beneficios netos a proyectos sociales y ambientales. Recientemente, la compañía también ha entrado en la comunidad de empresas B Corp, convirtiéndose en el primer laboratorio farmacéutico español en superar este riguroso estándar.