Con este movimiento, ING se alinea con la "Hoja de ruta de cero emisiones netas para 2050" de la Agencia Internacional de la Energía que recalca la necesidad de invertir de forma masiva en energías e infraestructuras limpias para llegar a una disminución de la demanda de combustibles. Además, las medidas propuestas también apoyan los proyectos "Fit for 55" y "REPowerEU" de la Unión Europea, dos proyectos que defienden que, en el camino para la economía electrificada y la eficiencia energética, son clave el suministro de petróleo y gas a partir de los yacimientos existentes y las inversiones en energías limpias e infraestructuras.
La estrategia energética de ING se basa en tres pilares clave: la necesidad de descarbonizar la economía para luchar contra el cambio climático, que la energía siga siendo asequible para las personas y las empresas, y garantizar la seguridad del suministro energético. En 2017, ING ya se comprometió a abandonar las centrales eléctricas de carbón para 2025 y, desde entonces, ha reducido su exposición en un 80 %.
La decisión de ING se enmarca en el enfoque de Terra, la hoja de ruta que marca el camino en sostenibilidad de la entidad, y que le permite alinear la cartera crediticia global de 600.000 millones de euros con los objetivos climáticos del Acuerdo de París.