Esta certificación pone en valor las distintas acciones e iniciativas emprendidas por la compañía en su ambición por contribuir positivamente a la reducción de la huella de carbono en el medioambiente. Todas ellas las recoge su estrategia de sostenibilidad, llamada Sustainable Development For Generations, mediante la cual ha conseguido utilizar energía eléctrica procedente de fuentes 100% renovables y certificadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), proyectos de reducción de consumo energético, iniciativas de Ecodiseño y programas de fomento de movilidad sostenible, entre otros.
Ante el desafío medioambiental, la Unión Europea recomienda seguir una jerarquía que garantice la correcta gestión y reutilización de residuos. En este sentido, Boehringer Ingelheim establece diversos niveles de alcance -prevención, reciclado, sustitución y eliminación- con los que emplea las alternativas más favorables. En consecuencia, evita los procesos de combustión móvil y las emisiones fugitivas y aumenta la eficiencia energética generando electricidad verde.
La combinación de dichas prácticas permite alcanzar la neutralidad del carbono en la planta de Sant Cugat, hecho que para Mónica Sánchez, responsable de EH&S de Boehringer Ingelheim España , es una muestra más de la responsabilidad que la entidad tiene con el desarrollo: “Esta certificación hace patente, una vez más, nuestra filosofía. Trabajamos para que todas nuestras prácticas, tanto internas como externas, se hagan desde la sostenibilidad y poder reflejarlo así, con la certificación Carbon Neutrality, prueba nuestro firme compromiso con el crecimiento íntegro, trasparente y consciente del planeta”, explica.
Conocedora de la importancia de operar desde la sostenibilidad, Boehringer Ingelheim ha puesto en marcha varias iniciativas que, sumadas a las expuestas, fomentan el progreso sostenible y global de la compañía. A nivel interno, y entre algunas de las acciones ambientales más destacables, ha reducido el consumo de papel en un 50%, ha retirado de sus instalaciones el uso de plásticos de un solo uso y ha fomentado la reducción y reutilización del agua, afianzando el consumo eficiente. Por ello, la entidad también ha recibido recientemente la certificación LEED Gold, que identifica el edificio corporativo de Sant Cugat como ejemplo de eficiencia energética y ecologismo.