Bajo el lema ‘Juntos dejamos poso’, la compañía, fundada en 2021 por el emprendedor social Javier Sanz, ha creado su propia marca de café con valores, que comercializa en bolsas de 60 cápsulas biodegradables compatibles con máquina Nespresso, o de 1 Kg de café molido o en grano. Cada paquete, todos ellos compostables, tiene un precio de 20€, de los cuales 4€ (el 20%) se convierten en una donación directa que va destinada al proyecto social elegido por el consumidor entre una propuesta de proyectos de ONG y Entidades No Lucrativas.
“Nuestras cápsulas cuestan entre un 20% y un 30% menos que las de la marca de referencia, y nuestro café molido y en grano está en el rango de precios del segmento de café de calidad. Una calidad que es para nosotros fundamental, y que garantizamos comprando el producto en origen a caficultores cuidadosamente seleccionados. Filantrópico antepone las personas y el planeta a la acumulación de riqueza. Queremos demostrar que hay otra forma de hacer las cosas, que se puede ser una empresa sin que tu único objetivo sea maximizar el beneficio económico, sino pensando en el beneficio de los demás”, sostiene Javier Sanz, CEO y fundador de Filantrópico.
Su objetivo de negocio es conseguir llegar al menos al 1% de los consumidores habituales de café en cinco años, lo que supondría un impacto social de más de 10 millones de euros anuales para financiar proyectos sociales y al menos 250 puestos de trabajo para personas con discapacidad o en situación vulnerable. Desde el punto de vista medioambiental, esto evitaría los residuos de 80 millones de cápsulas de aluminio y plástico y de 800.000 envases no reciclables. Además, en 2025 la empresa sería completamente neutra en carbono.
El consumidor final puede adquirir el café de Filantrópico a través de su tienda online y seleccionar directamente la causa con la que desea colaborar, convirtiéndose así en un agente activo para mejorar el planeta. Pero la compañía pretende ser también un partner que ayude a empresas y organizaciones a apoyar causas sociales propias o de terceros.
A través de su propuesta basada en el consumo de café en las oficinas o como regalo para sus clientes, empleados o accionistas, las empresas pueden integrar a sus grupos de interés en sus programas de RSC, eligiendo a qué proyectos concretos destinar las donaciones vinculadas a dicho consumo para causar un impacto positivo sin coste adicional para la entidad.
Asimismo, ONG, fundaciones y pequeñas Entidades No Lucrativas pueden utilizar la venta de café Filantrópico entre las personas que apoyan su causa (socios, donantes, voluntarios, etc.) como nueva vía de captación de fondos e ingresos recurrentes para sus propios proyectos, asignándoles todas las donaciones asociadas a las compras realizadas por su colectivo a través de la tienda online.
Filantrópico comercializa diferentes variedades de café que se importan directamente en grano verde desde países como Colombia, Brasil, México o Vietnam, y ya en España se procede a su tostado, encapsulado y envasado -algo que las principales marcas no hacen-. De este modo, la compañía está generando riqueza y puestos de trabajo en territorio nacional.
“Queremos plantar cara a las grandes multinacionales del café, que se llevan la mayoría de sus beneficios fuera de España, pero nos dejan aquí todos los residuos que generan con sus cápsulas. Nuestra alternativa, sin embargo, además de aportar valor a proyectos sociales, apoya a las economías locales y no deja residuos metálicos o plásticos, ya que nuestras cápsulas y envases son 100% compostables”, señala Javier Sanz.
La compañía acaba de firmar un acuerdo con Fundación Juan XXIII, entidad de referencia en la integración sociolaboral de personas con discapacidad intelectual, para incluir sus proyectos como destinatarios de las donaciones por ventas de café. Asimismo, ambas entidades colaborarán para aprovechar las sinergias que se producen al compartir la finalidad social y la labor de creación de oportunidades laborales para personas con discapacidad. El objetivo es que las actividades de almacenaje, preparación de pedidos y tramitación de los envíos de Filantrópico puedan representar una forma de inserción sociolaboral para este colectivo, de modo que el impacto social positivo conseguido por la compañía parta de su propia gestión interna.
“Queremos llevar la gobernanza y la inclusión a su máximo exponente, ser totalmente honestos y transparentes. Para blindar nuestro compromiso 100% social hemos tomado medidas de calado muy poco habituales en las sociedades mercantiles: hemos incluido en nuestros estatutos limitaciones a repartir dividendos y a transmitir las acciones obteniendo beneficios. Un comité supervisor externo garantizará que la empresa cumple sus compromisos sociales y ambientales, y la parte variable del salario de los empleados estará vinculada a los indicadores sociales y ambientales que miden la ejecución de nuestros compromisos”, explica el CEO de Filantrópico.