Según explica Javier Díaz, vicepresidente para Iberia y Latam de Celonis, líder del mercado de Execution Management, si se analizan las emisiones de carbono de las empresas, muchas de ellas tienen una relación directa con la poca eficiencia en algunas de sus operaciones y esto significa que podrían evitarse. De todas ellas destacan especialmente las relacionadas con las cadenas de suministro. Sobre todo en las industrias relacionadas con la alimentación, la construcción, la moda, bienes de consumo, la electrónica o la automoción.
El directivo de Celonis explica que para que la situación mejore no hace falta irse muy lejos ahondando en grandes proyectos, porque alrededor del 40% de las emisiones de la cadena de suministro pueden abordarse con las medidas al alcance de cualquier empresa, como la eficiencia de los procesos.
Así asegura que aprovechar la ejecución optimizada de los procesos supone un método de bajo coste y rápido retorno que genera beneficios para las empresas en todos los departamentos. Además del ahorro económico sus ventajas radican en la reducción de emisiones, aumento de la satisfacción de los clientes/empleados y mitigación de riesgos.
Según el informe Net-Zero Challenge: “The supply chain opportunity” elaborado por el World Economic Forum, los principales retos para las empresas a la hora de abordar y aplicar la descarbonización de la cadena de suministro giran en torno a la falta de transparencia y de calidad de los datos, la falta de normas, las preocupaciones sobre el rendimiento y los costes, las prioridades contradictorias, el difícil seguimiento y los retos en la ejecución de las estrategias.
“Muchos de estos retos pueden abordarse mediante el EMS de Celonis, que como plataforma independiente de integración de datos, contextualiza la información operativa con factores de sostenibilidad para permitir una cuantificación exhaustiva del impacto medioambiental y social” advierte. Por otro lado, comenta que “la minería de procesos permite la trazabilidad completa de las emisiones del ciclo de vida, los residuos y el impacto social de cada producto y servicio a lo largo de su cadena de valor. Y lo que es más importante, gracias a todo ello es posible convertir la información en acción y capacitar a los empleados con recomendaciones y automatizaciones en tiempo real para que actúen y alcancen los objetivos de sostenibilidad, pero también para que participen los proveedores y los clientes”.
En este sentido Javier Diaz coincide con las conclusiones del informe en las que se explica que para conseguir este objetivo los pasos concretos que deberían seguir las empresas serían:
Por último, recuerda que el coste de la inacción será mucho mayor que el coste de una descarbonización profunda, por ello anima a no dejar pasar más tiempo y comenzar a plantearse qué se tiene al alcance para hacer que la actividad empresarial sea más respetuosa con el medio ambiente.