Existen pruebas de que perder nuestra biodiversidad podría aumentar los casos de enfermedades transmitidas de los animales a los humanos; mientras que, por el contrario, si conseguimos mantenerla estable, esta podría ser una gran herramienta en la lucha contra pandemias como aquellas causadas por los coronavirus. Dada la importancia de la educación y la conciencia públicas sobre esta amenaza, las Naciones Unidas decidieron proclamar la celebración de este Día Internacional de la Diversidad Biológica cada año.
El cuidado del planeta es uno de los compromisos de Kellogg y, como parte de ese compromiso, desde hace años trabaja en proteger y promover la biodiversidad en los entornos de los cultivos de los cereales que utiliza para elaborar sus alimentos.
Un claro ejemplo de este compromiso es el programa global de agricultura sostenible OriginsTM de Kellogg, que desde 2013 y en colaboración de los agricultores, investiga y promueve nuevas técnicas para fomentar la biodiversidad en los campos de arroz del Delta del Ebro que se aplican posteriormente al cultivo de diferentes tipos de cereales en otras regiones del mundo.
Entre estas medidas, se encuentran la instalación de hoteles de insectos para optimizar la presencia de aquellos que favorecen el ecosistema, la polinización y la biodiversidad. El objetivo es atraer insectos útiles para el cultivo de arroz creando refugios, hoteles, diseñados para acogerles. Asimismo, se está trabajando en la introducción de márgenes florales a través de la siembra de plantas nativas para fomentar la aparición de insectos y controlar las plagas.
Por otro lado, se han puesto en práctica cultivos invernales, con la siembra de plantas leguminosas y gramíneas durante el periodo en el que los campos de arroz estarían normalmente en barbecho, para mejorar la fertilidad y calidad del suelo gracias al aumento del stock de carbono, y se han instalado nidos de golondrinas por su papel como controladoras de plagas de cultivo, entre otras prácticas.
Gracias a estas iniciativas, Kellogg mejora las prácticas agronómicas respetando el equilibrio natural, protegiendo el lugar donde crece el arroz que utilizan para fabricar sus cereales de desayuno. Y es que cada grano de arroz del Delta del Ebro, es un grano de Choco Krispies cocinado de forma muy simple en la planta de producción de Kellogg en Valls (Tarragona).
El compromiso de Kellogg con el bienestar incluye nutrir a las personas y también al planeta, mediante el apoyo a agricultores y la conservación de los recursos naturales a lo largo de toda la cadena de valor, desde el abastecimiento responsable de ingredientes y la reducción del desperdicio de alimentos, hasta la utilización de envases reciclables, reutilizables o compostables.