La ONG Banco Farmacéutico ha desarrollado un plan de acción para atender a los más necesitados con un despliegue de distribución de material sanitario y productos de primera necesidad sin precedentes en la historia de la entidad. Con la Campaña Solidaria de Emergencia ha colaborado con más de 120 entidades del Tercer Sector haciéndoles llegar las donaciones de empresas privadas y laboratorios farmacéuticos, y que iban destinadas a familias en situación de necesidad. Angelini Pharma España quiso implicarse con nombre propio en esta Campaña, aportando más de 15.000 unidades de gel hidroalcohólico Amuchina, que los propios empleados ayudaron a distribuir en una acción corporativa solidaria.
La aportación de Angelini Pharma España ayuda a sostener los programas de atención para paliar la pobreza farmacéutica que Banco Farmacéutico tiene en marcha en Cataluña, Aragón y Madrid. Gracias a esta colaboración, el Fondo Social de Medicamentos se implementará a lo largo de 2021 en las provincias de Gerona, Tarragona, Teruel y Huesca, en las que ya está muy avanzado el inicio de la actividad.
En palabras de Olga Insua, Country Manager de Angelini Pharma España, "en Angelini Pharma evolucionamos e innovamos constantemente para mejorar la calidad de vida del paciente y el cuidado de las personas. Crecemos conjuntamente con nuestros partners, basando nuestra colaboración en aquello que nos define: integridad, coraje y pasión. Por eso apoyamos, un año más, a Banco Farmacéutico para luchar juntos contra la pobreza farmacéutica y que, a través de la labor de la ONG de referencia en farmacia, las personas más vulnerables tengan acceso a su medicación".
La pobreza farmacéutica, que afecta en España a 3% de la población, según cifras oficiales del Barómetro Sanitario del CIS, 2018, dificulta el acceso a los medicamentos a más de 1,4 millones de personas, que no pueden hacer frente al copago por motivos económicos. Todos los indicadores de los estudios independientes que analizan las consecuencias sociales de la pandemia de la COVID-19 coinciden en evidenciar la repercusión negativa del nivel de pobreza en las tasas de contagio, dificultando todavía más la inclusión social de la población vulnerable.