Desde la creación del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión en 2005, el mercado de carbono ha intentado mantener una señal de precios que incentive las inversiones, con reformas para modificar tanto las cantidades permitidas de emisión de CO2, como los mecanismos para conseguir una estabilidad en el precio. Sin embargo, distintos factores han contribuido a una excesiva variación del precio en el tiempo, impidiendo la necesaria estabilidad y predictibilidad para impulsar la reducción de emisiones de manera más intensa.
De hecho, el impacto del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión en la reducción de emisiones en Europa es difícil de evaluar, debido a la superposición de las políticas climáticas y energéticas europeas y nacionales. Según el informe, “en el sector de la energía, por ejemplo, algunos estudios han demostrado que la mayor parte de la reducción de emisiones ha sido impulsada por las políticas de apoyo a las energías renovables u otras tecnologías limpias”.
En este escenario, el informe expone las posibles reformas del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión para cumplir con el European Green Deal, que plantea aumentar del 40% al 55% la reducción de las emisiones para 2030. Estas diferentes opciones son:
Actualmente, el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión opera en 31 países, limitando las emisiones de alrededor de 11.000 instalaciones, que representan alrededor del 45% de los gases de efecto invernadero (GEI) de la UE.