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Según un estudio de UCI, casi la mitad de los españoles estaría dispuesto a reformar su vivienda

7 reformas para la eficiencia energética que benefician al medio ambiente


09/06/2020 08:16:56 El confinamiento a causa del covid-19 ha provocado un cambio en las preferencias de vivienda de los españoles, que valoran más la luminosidad o espacios al aire libre, aunque ello suponga renunciar a vivir en el centro de las ciudades. Sin embargo, no siempre es posible plantearse un cambio de vivienda y vivir encerrados en casa durante semanas también ha puesto de manifiesto la necesidad de acometer reformas.

Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, entidad experta en financiación de la vivienda, a través de su división Green, especializada en financiación sostenible y rehabilitación, ha realizado un análisis sobre las reformas más beneficiosas para el medio ambiente, que se podrán llevar a cabo en los próximos meses.

Los meses de primavera y verano suelen ser el mejor momento para realizar trabajos en viviendas e inmuebles. Pero este año, la suspensión de obras de rehabilitación y reforma en edificios habitados ha supuesto un frenazo para estas actividades, que no se han podido llevar a cabo en viviendas particulares habitadas entre el 4 de abril y el 23 de mayo.

Desde el 25 de mayo, la publicación de una Orden Ministerial relaja las medidas con respecto a las obras y reformas, siempre y cuando se mantengan las protecciones adecuadas de higiene y distancia mínima de seguridad de dos metros entre personas.

Este nuevo capítulo en la desescalada permitirá que muchas personas adecúen sus viviendas a nuevas necesidades, como el teletrabajo, o hacerla más sostenible para reducir así el gasto doméstico, ahora que se pasa más tiempo en casa. 

Sin duda, optar por una reforma integral permite hacer la vivienda más eficiente y confortable. Pero los precios de este tipo de obras oscilan entre los 30.000 y 40.000 euros de media en un piso de 100m2. No obstante, aunque la reforma integral puede suponer un coste elevado, si podemos acometer pequeñas obras para conseguir un ahorro energético de hasta el 50% y que resulten beneficiosas para el medio ambiente. Entre las más destacadas, la división Green de UCI apunta las siguientes:

Sistema de calefacción: sustituir los antiguos sistemas de calefacción de carbón o gasoil por uno de gas o bomba de calor (aerotermia) es imprescindible para mejorar la eficiencia energética de la vivienda.

El nuevo Código Técnico de la Edificación impulsa el uso de energías renovables en las viviendas como sustitución de calderas, por lo que los sistemas de aerotermia o bombas de calor estarán en pleno desarrollo en los próximos años y permitirán ahorrar hasta un 35% en las facturas energéticas o hasta un 70% en el caso de hipotéticas subidas del gasóleo.

También existen alternativas más eficientes como instalar el suelo radiante. Además, emplear domótica con termostatos inteligentes puede permitir ahorros en la factura de hasta un 30%.

Sellado de puertas y ventanas: la mayor parte de las filtraciones de frío y calor se producen en los cierres de puertas y ventanas. La instalación de ventanas con rotura de puente térmico supone un coste de alrededor de alrededor de 700 euros por ventana y evitan hasta un 30% de pérdida de calor. Además, los cristales dobles permiten aislar tanto de la temperatura como de la contaminación acústica del exterior.

Iluminación: Sustituir la instalación eléctrica por una más moderna puede suponer en torno a 2.000 o 3.000€ en un piso de 100 metros cuadrados. Obviamente, una vez sustituida es muy recomendable utilizar bombillas LED.

Agua: instalar reductores de caudal y sustituir los grifos de frío y calor por monomandos puede suponer un coste de entre 30 y 200€ si elegimos grifos con termostato. No será muy costoso y será un primer paso para aumentar la eficiencia de la vivienda.

Aislamiento térmico: esta reforma podría incluirse dentro de las clasificadas como integrales, pero es una de las grandes mejoras de eficiencia energética en una vivienda, con un coste estimado de entre 2.000 y 3.000 euros.

Instalar suelos de madera y colocar una base de aislante térmico es la mejor solución para aislar el suelo. En el caso de paredes y techos, una solución rápida y asequible puede ser el empleo de pinturas térmicas, que podrían mejorar el aislamiento hasta en un 25%.

Energía limpia: para hacer aún más eficiente la vivienda es recomendable utilizar energías renovables. En concreto, la opción más habitual son las placas fotovoltaicas. Según un reciente estudio del portal inmobiliario Idealista, el 78% de los edificios de nuestro país son viables para la instalación de placas fotovoltaicas.

Renovar aparatos eléctricos y electrodomésticos: la sustitución de electrodomésticos por aparatos de bajo consumo y eficientes es una de las renovaciones más sencillas y que supone un gran beneficio para el ahorro doméstico y el medio ambiente. Pasar de una etiqueta “D” a una A+++ supone un 25% menos de consumo.

 

Acometer alguna o varias de estas reformas contribuirá al ahorro doméstico y beneficiará también al medio ambiente. De hecho, los expertos calculan que aproximadamente 26 millones de viviendas pierden cada año más de 12.000 millones de euros en un derroche energético que podría evitarse con soluciones de rehabilitación energética adecuadas.

El 46% de los españoles realizaría mejoras en su vivienda para hacerla más eficiente

A finales de 2019, UCI realizaba un análisis sobre cómo se percibe la eficiencia energética de las viviendas. Sobre la posibilidad de realizar mejoras en su vivienda, un 46% de los españoles consultados aseguraba que sí realizaría mejoras, mientras que un 8% no realizaría ninguna. En cuanto a la financiación para las obras de rehabilitación, un 54% estaría dispuesto a contratar un préstamo para realizar mejoras en su hogar.

En este estudio, también se ponían de manifiesto las razones por las que los compradores descartarían contratar un préstamo para mejorar la eficiencia energética de su vivienda: el principal obstáculo es no querer asumir un préstamo adicional (21%), seguido de la preocupación por tener que asumir un mayor gasto mensual en su economía doméstica (8%), no poder asumir un préstamo (8%) o porque ya tienen planificada la compra  de  una  vivienda eficiente (8%).

Otras razones son no  querer  reducir  el  consumo  energético  de  la  casa  (5%)  porque  resulta complejo (3%) o porque sería complicado realizar una reforma (3%).

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