La VI Radiografía de los Hábitos de Movilidad de los españoles, realizada por el Foro de Movilidad de Alphabet, analiza aspectos como los desplazamientos habituales por la ciudad, el uso del vehículo y su periodicidad a la hora de cambiarlo, las nuevas formas de movilidad, el uso de las nuevas tecnologías y aplicaciones móviles durante los desplazamientos, la opinión de los españoles sobre las medidas y protocolos de restricción al tráfico, y las tendencias de cara al futuro.
Enfocándonos en las mujeres, a pesar de sus franjas de edad y de vivir en lugares diferentes que les llevan a tener hábitos diversos, cabe destacar que todas ellas tienen dos preocupaciones en común: que nuestros desplazamientos sean más seguros y nuestra movilidad más sostenible.
El automóvil sigue siendo con diferencia el medio de transporte más utilizado para realizar los desplazamientos habituales, tanto de los hombres (61%) como de las mujeres (54%), aunque son ellas las que más optan por emplear otros medios de transporte, como el autobús (49%, un 14% más que los hombres) y el metro (24%, un 4% más que ellos). Estos datos se aproximan cada vez más al comportamiento de los millennials, ya que un 44% de estos jóvenes admiten utilizar el autobús para sus desplazamientos habituales y un 24% el metro.
También son ellas las que más usan las aplicaciones móviles de transporte público, como la del metro o el autobús (con un 44%, un 10% más de las que lo emplean ellos).
Esto es un reflejo del hecho de que, por norma general, las mujeres realizan más variedad de tareas las cuales les requieren desplazarse de diferentes maneras además de requerir una mayor planificación y gestión del tiempo debido a ello, donde las apps resultan de gran ayuda.
Por otra parte, cada vez incorporamos más hábitos saludables a nuestra vida como caminar para desplazarnos. Una tendencia que se percibe algo más en las mujeres que en los hombres, ya que un 64% de ellas opta por desplazarse en algún momento de esta manera frente a un 62% de los hombres.
La sostenibilidad es sin duda uno de los valores más relevantes a tener en cuenta cuando hablamos de movilidad, algo en lo que tanto hombres como mujeres comparten opiniones muy a la par.
Así, si tuvieran que adquirir un vehículo ahora mismo, el 47% de ellas y el 46% de ellos preferirían que este fuese híbrido y un 12% y un 14%, respectivamente, eléctrico. Pero a pesar de que solo un 4% de las encuestadas y un 6% de los encuestados utilizan o han utilizado un coche eléctrico para sus desplazamientos habituales, el estudio demuestra que ellas son menos permeables a las barreras que presenta este tipo de movilidad. Por ejemplo, un 46% de las mujeres (un 3% más que los hombres) reconocen que pagarían más dinero (hasta un máximo de 5.000€) por un eléctrico frente a otro tipo de vehículo de combustión tradicional. También, de los que han utilizado un eléctrico, son más conductoras (44%) que conductores (34%) las que admiten no haberse agobiado al tener que estar pendiente de ver cuándo recargarlo. Por último, un 76% de las mujeres que se mueven o lo han hecho con un coche eléctrico aseguran no haber tenido ningún problema con su autonomía (un 6% más que los hombres).
Sin embargo, un 42% de las encuestadas no cambian su vehículo hasta que no cumple los 10 años, frente a un 39% de los hombres. Los principales motivos por los que lo cambiarían son, en primer lugar, la obsolescencia mecánica (54%), seguido de la sostenibilidad, es decir, que disponga de la etiqueta “Cero” o “ECO” (15%).
El impacto de la contaminación en nuestras ciudades está influyendo en las políticas de movilidad. Así, a la hora de elegir las medidas más respaldadas para favorecer la calidad del aire de las ciudades, tanto ellas como ellos guardan opiniones muy similares, aunque un 80% de las encuestadas estarían a favor de promover ayudas para fomentar el transporte público. Esta afirmación está en línea con los hábitos de una mujer y un millennial (81%) que cada vez muestran más interés en la multimodalidad en el transporte mientras que este dato, en el caso de los hombres, se sitúa en un 73%.
Las mujeres demuestran una integración más rápida de las nuevas tendencias de movilidad en sus hábitos. Así, el 32% de las mujeres comparten o han compartido coche en alguna ocasión, mientras que la cifra de hombres que lo han hecho se sitúa solamente en un 25%. Esta tendencia demuestra que las mujeres siguen mostrando una evolución más rápida a la hora de incorporar nuevas formas de movilidad, acercándose gradualmente a los millennials que ya han incorporado la movilidad compartida a sus hábitos de desplazamiento en un 43%. Las razones por las que las mujeres comparten coche, o lo han hecho, vienen fundamentalmente, por el ahorro que supone (61%), seguido de la comodidad (22%). Además, la mayoría de ellas son las que más afirman compartir coche entre amigos y/o familiares, sobre todo para realizar alguna gestión relacionada con asuntos personales, con un 75%, mientras que este dato en los hombres se sitúa en un 62%.
Al preguntarles si estarían a favor de la movilidad autónoma, un 65% de las encuestadas respondió afirmativamente. De ellas, 5 de cada 10 confiarían en el nivel máximo de autonomía. No obstante, y, aunque la comodidad a la hora de aparcar y el ahorro de tiempo son los beneficios más claros para las mujeres, al igual que los hombres, ellas encuentran desventajas como su precio elevado, la falta de adaptación de las ciudades, o su todavía falta de confianza en la tecnología.
Si hablamos de micromovilidad, un 9% de las encuestadas afirman utilizar los tipos de transporte que configuran la misma. Además, un 27% de las mujeres piensan que la convivencia entre peatones y vehículos en su ciudad está adaptada a estos nuevos medios de transporte, frente a un 23% de los hombres. A la hora de utilizar el servicio de bicisharing, un 92% de las españolas declaran no utilizarlo.
La seguridad destaca por ser un aspecto fundamental en su movilidad. Así, un gran número de mujeres declaran no tolerar ciertos comportamientos al volante, como lo pueden ser las maniobras imprudentes de otros conductores (un 82% de mujeres frente a un 79% de hombres), los excesos de velocidad o ciertas infracciones de tráfico que pueden pasar desapercibidas. De hecho, el 68% de las mujeres se muestran inflexibles a la hora de asumir “y pasar por alto” ciertas infracciones de tráfico por leves que puedan resultar las mismas, como podría ser saltarse un semáforo en ámbar, frente a un 61% de hombres que afirman no ser tolerantes ante estas situaciones.
Estas actitudes de la mujer se ven reflejadas en el número de infracciones multadas en el último año ya que, mientras que un 89% de las mujeres encuestadas declaran no haber sido sancionadas en este periodo, esta cifra desciende al 83% en el caso de los hombres.
En lo que se refiere al uso del móvil al volante, también este punto resulta patente la diferencia entre géneros. Tal es así que mientras un 52% de ellos admiten utilizar el móvil o el Smartphone mientras conducen, este dato desciende al 42% si nos referimos a ellas. Y aunque en la mayoría de los casos, tanto hombres como mujeres afirman usarlo de manera prudente para hablar utilizando el manos libres o usándolo como navegador, en ocasiones un 14% de los hombres y un 10% de las mujeres reconocen utilizarlo de vez en cuando de manera imprudente, bien para escribir correos o para hablar por WhastApp, entre otros.
Por otra parte, factores humanos como el estrés, los enfados o la falta de paciencia al volante también revelan una tendencia diferente entre hombres y mujeres. Así, situaciones como los atascos producen que un 49% de ellos pierdan más la paciencia mientras que en el caso de las mujeres esta cifra se sitúa en un 39%, un 10% menos.