En ningún caso son cifras de conformidad, pero la diferencia de 11 puntos porcentuales únicamente por el hecho de ser de otro sexo es más que relevante. También se percibe una diferencia destacable en el 50% de las mujeres, que consideran que han renunciado alguna vez a su carrera profesional, por el 41% de los hombres.
Los motivos, en el caso de las mujeres, son conciliar la vida personal por el nacimiento de algún hijo (35%) y el emprendimiento (4%), que las lleva a reducir su jornada laboral en un 17%. Los hombres, en cambio, renuncian a su carrera por la familia (23%) y el emprendimiento (11%), con un 10% de hombres que reduce su jornada.
Noelia de Lucas, directora comercial de Hays, destaca que para evitar una de estas renuncias “debemos hablar de cómo trabajar las vueltas de maternidad dentro de las empresas, cómo facilitar herramientas adecuadas para que el trabajo salga y se realice flexibilizando lo máximo posible el presentismo”.
Siempre que el salario sea adecuado, las opciones más valoradas también difieren significativamente entre sexos. Las mujeres ponen por delante la conciliación (21%) y la flexibilidad horaria (19%), mientras que los hombres dan más importancia a un proyecto motivador (21%) y a los planes de carrera (20%).
El primer paso para asegurar una contratación igualitaria es no segmentar ni por sexo ni por cualquier rasgo físico ni de edad, algo muy demandado por los propios candidatos. Sin embargo, mientras que el 70% de los hombres son partidarios de que las empresas implanten el CV ciego, en el caso de las mujeres, aumenta diez puntos más, hasta el 80%.
Para impulsar la contratación de mujeres en perfiles directivos, Noelia de Lucas asegura que “son necesarias palancas impulsoras en el corto plazo para igualar el número de hombres y mujeres”. “No hablo de cuotas, ya que creo que, a igualdad de talento, hay que dar una ayuda al talento femenino”, constata.
Mientras que solo el 45% de las mujeres piensa que su empresa está comprometida con la igualdad de género, en el caso de los hombres este porcentaje se eleva al 60%. Por este motivo, la directora comercial de Hays apunta que “hay que tener palancas que aceleren el ascenso al poder por parte de la mujer, ya que el inmovilismo no sirve”. “Si no hubiéramos hecho nada las mujeres seguirían sin poder votar”, añade.