Sobre esto debaten Carlos Barrabés, fundador de Barrabes.com, Tessa Wernink, codirecotra de Tada.city, y José Bayón, consejero delegado de Enisa, en el marco del VI S2B Impact Forum, el evento de referencia de la Economía de Impacto en España organizado por Ship2B. “En estos momentos, casi todo es B2B2C -business to business to consumer-. Esto viene de toda una carga de 200 años de proceso industrial, que ha influenciado a la era de internet. Y seguimos empezando por la B, pero nuestro discurso asegura que la persona está en el centro”, se cuestiona Barrabés. “Tenemos que entender que se debe empezar con la C, o incluso con la P de persona. Seguramente el futuro será algo así como P2B2E, incluyendo a las personas y al ecosistema en el discurso. Y esto es lo que estamos viviendo, un cambio que verdaderamente transformará a los negocios. Pero aún hay más y lo veremos en los próximos 15-20 años, cuando volveremos a vivir la misma revolución que ahora, pero esta vez la persona individual ya no estará en el medio, sino una cosa muchísimo más compleja: el valor compartido”, asegura el fundador de Barrabes.com.
De la misma manera, Barrabés hacía un llamamiento a los ciudadanos para responsabilizarse sobre las exigencias sobre las empresas: “Hay muchas compañías que parecen no tener que demostrar que son sostenibles, su marca ya incluye esa sostenibilidad. Pero muchas veces es muy difícil, sobre todo en startups industriales, conocer su huella, nunca la publican, nunca la muestran, pero nadie protesta por eso. En cambio, muchas grandes compañías con más años de recorrido, que ponen al alcance del público muchísima información, aún no siendo 100% sostenibles, pero teniendo un plan y siendo transparentes, se les cuestiona todo el tiempo”. Y Barrabés aún insiste una vez más: “Tenemos que pedirle a lo nuevo que sea sostenible porque solo se lo pedimos a lo viejo. Y dentro de 15 o 20 años a lo mejor nos despertamos con que el nuevo mundo que hemos construido no es sostenible”.
Por su parte, Wernink explica que “el negocio también puede ser el vehículo para el cambio. Pero no solo hablando de responsabilidad corporativa, porque necesitamos tener un negocio viable, pero sí poniendo el propósito como centro de la organización. Y después hay trabajar para conseguir ese impacto conectando nuestros diferentes públicos, ya que todos juntos es como se puede verdaderamente lograr ese cambio”. De esa manera nació Fairphone hace unos 10 años, cuando detectaron un problema, un conflicto con la generación de minerales en el Congo. La que fue su fundadora, y ahora responsable de Tada.city, recuerda que “surgimos como muchos emprendedores, preguntándonos cuál era el problema en el mundo y cómo podíamos nosotros empezar a solucionarlo”.
“De las 1.023 empresas que hemos financiado este año, un 44% tienen algún elemento de sostenibilidad. Y ese número crece cada vez más. Por lo tanto, esta es la clave que nos toca a nosotros, como empresa financiadora, impulsar”, explica José Bayón, consejero delegado de Enisa. “Hay un reto social, pero también hay una parte de oportunidad, de negocio. Y nuestra visión estratégica pretende enlazar algo que parece obvio, pero que a veces se nos olvida: la necesidad social con la oportunidad de negocio y el nuevo mercado”, remarca Bayón, e insiste en que “la sostenibilidad también es competitividad, por lo que cada vez aparecerán más y más emprendedores que apuesten por ella”.
Enisa ya ha financiado más de 5.700 empresas con más de 1.000 millones de euros, que han servido para generar muchas startups y apoyar pymes en todo el país. “Esa cercanía con el ecosistema del emprendimiento, con la innovación, es nuestro valor añadido”, asegura Bayón, quien reivindica su voluntad de que “todos nuestros proyectos sean sociales porque, al final, nuestro cliente es toda la sociedad y, por tanto, aunque suene quizás un poco tópico, tiene que ser y tiene que tener un retorno social”.