De esta manera, la rehabilitación de edificios en Europa con aislamiento de lana de roca podría suponer un ahorro de 660 millones de toneladas de CO2. En ese sentido, este elemento, un material aislante y sostenible, se presenta como una de las mejores soluciones para hacer frente a la emergencia climática ya que permite un ahorro energético de casi el 90%. Este recurso versátil contribuye a la economía circular, ya que el hecho que sea 100% reciclable permite recuperar el producto de obras de construcción y demolición para convertirlo en nuevas materias primas. En palabras de Miguel Ángel Gallardo, Business Unit Director de ROCKWOOL Peninsular, compañía líder en la fabricación de lana de roca, “el mundo se enfrenta a la necesidad de afrontar los cambios medioambientales presentes y futuros. Esto implica replantear la manera en que construimos y, por lo tanto, vivimos. Creemos en el papel de la lana de roca como un elemento imprescindible para hacer frente a los retos globales. Desde ROCKWOOL, seguiremos trabajando para conseguir un mundo con ciudades más sostenibles, eficientes y seguras”.