El análisis -realizado con datos del aña 2017-, revela que, en España, de media, las mujeres cobran un 14,7% menos a la hora; y que, para igualar sus salarios a los de los hombres, estos se deberían aumentar, en términos absolutos, en 51.600 millones de dólares –unos 45.600 millones de euros-. De hecho, el estudio estima que si en España aumentásemos el empleo femenino a los niveles de Suecia nuestra economía crecería un 16% más, en torno a los 291.000 millones de dólares -257.000 millones de euros-.
Desde el año 2000, España solo ha avanzado cuatro posiciones -de la 31 a las 28- en el Women Working Index y, en la actualidad, nos encontramos por delante de Italia #29, Chile #30, Grecia #31, Méjico #32 y Corea #33 (ver cuadro). Los dos aspectos donde más ha mejorado nuestro país ha sido en la participación de la mujer en el mercado laboral que, entre 2000 y 2017, ha pasado del 52,9% al 69,9%, y en la presencia de mujeres en los Consejos de Administración de las empresas, que ha aumentado del 10% al 24% desde el año 2013 y hasta 20
Islandia #1 y Suecia #2 repiten como los dos primeros países del índice, mientras Nueva Zelanda #3, sube por primera vez al pódium de los destacados. Desde el año 2000, Luxemburgo #6 ha sido el país con la mayor mejora en el ranking, escalando 17 puestos. Le sigue Polonia #8, que ha subido once puestos, y Bélgica #10, tras subir diez posiciones. Por otro lado, los países que más han caído en la clasificación en este periodo de tiempo han sido Estados Unidos #23, con catorce puestos, y Austria #25, con doce.
En general, podemos decir que, entre 2016 y 2017, los países de la OCDE han logrado pequeños avances en el papel de mujer en el mercado laboral, principalmente reduciendo la brecha salarial -de media, ha caído del 16% al 15%- y la tasa de desempleo femenino. Finalmente, el estudio estima que la mejora de los niveles de empleo femenino en los países de la OCDE podría impulsar su PIB en 6 billones de dólares.
Para Mar Gallardo, socia responsable de diversidad en PwC, “las empresas son hoy en día mucho más conscientes que antes de la importancia y de la necesidad de impulsar la diversidad y la inclusión en sus organizaciones. Sin embargo, el informe revela que las mejoras reales se están produciendo todavía muy lentamente”.