Este reconocimiento tiene como punto de partida la restauración de una de las unidades pioneras en realizar este tipo de operaciones en el año 1984 en Madrid y ha contado con la participación de un equipo de profesionales de los talleres de la marca francesa, que han realizado los trabajos de rehabilitación y puesta a punto. “En la reconstrucción de uno de nuestros vehículos insignia han participado 36 empleados, que han utilizado más de 200 horas de su tiempo libre”, subraya Alberto Pérez Álamo, director RRG Madrid.
‘Kilómetros de Vidas’ supone un tributo a más de un centenar de personas que ofrecieron su colaboración de forma altruista. Al mismo tiempo, pone de relevancia la trascendencia de los vehículos que ha formado y forman parte del parque móvil de Cruz Roja, gracias a los cuales las personas voluntarias pueden desarrollar su labor en condiciones más favorables.
Este “coche médico”, como unidad de intervención, fue siempre atendido por personal voluntario de la organización (un conductor, un asistente sanitario, un ATS o DUE y un médico) y estuvo presente en tragedias que han marcado la historia de España. Es el caso del incendio que devastó los dos edificios de Almacenes Arias, localizados en la madrileña calle de la Montera en septiembre de 1987.
Pero también tuvo un papel muy destacado en servicios relacionados con la prestación de auxilio en caso de accidentes de tráfico, especialmente durante los fines de semana y operaciones especiales, como Semana Santa, verano, puentes festivos… Una labor de gran importancia si tenemos en cuenta que sólo en el año 1989 los siniestros en carretera fueron la causa de más de 6.000 fallecimientos.
“Es un vehículo que forma parte de una etapa de nuestra historia, y del que nos sentimos muy orgullosos. Su aportación ha sido mucha y muy valiosa y, de hecho, marcó un antes y un después en los servicios de emergencia”, asegura Carlos Payá Riera, presidente de Cruz Roja en la Comunidad de Madrid.
El Renault 18 se adquirió para que fuese utilizado como coche de mando de la Brigada de Socorro de Madrid (una unidad militar que prestaba servicio de ayuda en carretera). Sin embargo, debido a su falta de uso se acabó reconvirtiendo en ‘coche médico’ para dar apoyo a las acciones de intervención rápida y complementar el trabajo de las ambulancias, que estaban atendidas únicamente por socorristas. Esta berlina marcó un hito en la trayectoria de Cruz Roja Española, ya que hasta entonces no existía ningún vehículo médico adaptado para las intervenciones de emergencia.
María Luisa de Contes, directora de la Fundación Renault para la Inclusión y la Movilidad Sostenible, se muestra muy satisfecha con el resultado del proyecto pues, según sus propias palabras, “al mismo tiempo que rescatamos parte del patrimonio de la marca con esta restauración, entendemos esta iniciativa como un recordatorio de nuestra implicación y sincero apoyo a Cruz Roja y al papel que desempeña”.