Esta mejor comprensión es fundamental para favorecer que la industria financiera sea más transparente sobre su exposición a los riesgos y oportunidades derivados del cambio climático, informe sobre su estrategia para contribuir a la consecución de una economía sostenible, en línea con las recomendaciones del TCFD, y busque involucrar a sus clientes en este objetivo.
La metodología que proporciona la guía está diseñada para:
Esta metodología pionera ha sido desarrollada con el apoyo de las consultoras Oliver Wyman, Mercer y Acclimatise. En su elaboración también han participado expertos en gestión de riesgos e inversiones, así como científicos especialistas en cambio climático del Instituto Internacional de Análisis Aplicado de Sistemas (IIASA), el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y laAgencia Internacional de la Energía.
Los bancos que lideran este trabajo y que actualmente están probando la metodología son ANZ, Barclays, BBVA, BNP Paribas, Bradesco, Citi, DNB, Itaú Unibanco, Banco Nacional de Australia, Rabobank, Royal Bank of Canada, Santander, Société Générale, Standard Chartered, TD Bank Group y UBS.
Erik Solheim, responsable de ONU Medio Ambiente, señala la importancia de aplicar estrategias a largo plazo. “Muchos de los desafíos ambientales que enfrenta el mundo, especialmente el cambio climático, se deben a una razón principal: el corto plazo. Los mercados financieros pueden convertirse en un catalizador para la acción en materia de sostenibilidad, pero para ello deben orientarse más a largo plazo. Este cambio de perspectiva es lo que necesitamos para lograr el desarrollo sostenible. Por esa razón, estamos entusiasmados de trabajar con los líderes comprometidos en la industria financiera”, señala.
Christian Thimann, copresidente de UNEP-FI y vicepresidente del TCFD, destaca que “cuando publicamos nuestras recomendaciones hace menos de un año, estuvimos debatiendo sobre si los bancos y otras instituciones financieras podrían tener un papel no solo en la aplicación de recomendaciones relacionadas con el clima, sino también como creadores y emisores de tales recomendaciones. Lo hicimos para poner énfasis en el papel clave que las instituciones financieras deberán desempeñar para salvaguardar la estabilidad financiera y financiar una economía baja en carbón”. “Eso es fácil de entender. La parte difícil es encontrar formas efectivas para que las entidades financieras las hagan suyas, las apliquen y las difundan de manera efectiva. Estoy agradecido por la contribución que este grupo de bancos hace para lograrlo”, añade.
Para Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable en BBVA, “este es un hito clave para comprender mejor cómo el cambio climático impacta la actividad bancaria. Estamos muy orgullosos de ser parte de un esfuerzo colectivo promovido por UNEP-FI para establecer los fundamentos de una metodología abierta que será utilizada por toda la industria en todo el mundo”.