En el marco de la elaboración de la futura Ley de cambio climático y transición energética, recientemente la Comisión de Expertos sobre transición energética, ha entregado al Gobierno el informe final sobre diferentes escenarios de transición energética. La Comisión ha trabajado en los últimos seis meses en analizar posibles alternativas de política energética, considerando su impacto medioambiental y económico y que permitan cumplir con los objetivos establecidos de la forma más eficiente posible. A pesar de este escenario regulatorio, los expertos lo tienen claro: “la transición energética ya ha empezado y es imparable”.
Así se ha constatado en el desayuno organizado por CompromisoRSE y en el que han participado Víctor Viñuales, director ejecutivo de Ecodes, Fernando Ferrando, presidente de Fundación Renovables, Roberto Ruiz Robles, presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales, Mar Asunción, responsable del Programa de Clima y Energía de WWF, Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica, y Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte.
Tal y como comenta Roberto Ruiz Robles, presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales, “la transición energética ya ha empezado a nivel mundial, aunque al ritmo que vamos quizás no lleguemos a alcanzar los objetivos en el plazo establecido. Nos falta apostar más por la eficiencia energética y reducir emisiones”. Es por ello que el socio de Monitor Deloitte, Alberto Amores, considera que es necesario “demostrar las ventajas sociales, medioambientales y económicas para que la transición ocurra en los ritmos necesarios”.
Además, los expertos coinciden en que hasta ahora la política energética en España se ha centrado en la oferta cuando tendría que centrarse en la demanda. En este punto, Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables, considera que “la adaptación de la oferta de las renovables pasa por la adaptación de la demanda y el sector energético tradicional no tiene miedo a competir con una oferta distinta, ya sean parques eólicos o fotovoltaicos. Lo que tiene verdadero pánico es a la revolución de la demanda”.
En este sentido, la responsable del Programa de Clima y Energía de WWF, Mar Asunción, opina que “la transición energética es una oportunidad de pasar de un modelo obsoleto basado en los combustibles fósiles a un modelo más eficiente, que sea renovable, que no tenga problemas para la salud, que genere empleo de calidad y que ponga al ser humano en el centro. Una de las oportunidades de la transición energética es pasar de un modelo centralizado a otro descentralizado porque las energías renovables nos lo permiten gracias al autoconsumo”. También habla en términos de oportunidad el director general de la Asociación Empresarial Eólica, Juan Virgilio Márquez: “La transición energética es una transformación de sociedad. No hay que pensar solo en el precio de la energía eléctrica o que esta sea limpia, es que podemos jugar un papel industrial que nos permitirá generar un activo, un beneficio, un bienestar y una riqueza para nuestro país”.
Al hablar de la transición energética, Roberto Ruiz Robles advierte que “necesitamos una transición energética justa que no olvide temas de vulnerabilidad y pobreza energética”. En este punto Mar Asunción opina que en esta transición energética justa las administraciones tienen que velar por el bien colectivo y, en este sentido, reclama a la Administración que cree el marco necesario para desinvertir en combustibles fósiles y cambiar, así, el modelo de negocio.
El futuro del mix eléctrico es una de las incógnitas que habrá que despejar en los próximos años para poder alcanzar los objetivos medioambientales. En este sentido, existe un consenso acerca de que el mix de generación eléctrica deberá ser prácticamente renovable a 2050. Desde la Asociación Empresarial Eólica, Juan Virgilio Márquez, apuesta por la electrificación de la demanda. “La electricidad es un producto por el que todos apostamos, pero solo representa el 35% del consumo de la energía del país. Si queremos llegar a los objetivos de descarbonización esto tiene que cambiar y evolucionar hacia un mix donde la electricidad sea mayoritaria”.
En la misma línea se posiciona Alberto Amores, de Monitor Deloitte, que apunta que esta electrificación se debe llevar a cabo instalando “más energía renovable y energía de respaldo para esa renovable”. Con esta convergencia, Amores asegura que se conseguirá desplazar las energías más contaminantes y ello permitirá abaratar los costes energéticos, tanto de los consumidores particulares como industriales.
Más concretamente, la Fundación Renovables apuesta porque en el año 2030 las energías renovables cubran el 50% de la demanda final de energía y el 80% de la generación de electricidad. Algo para lo que todavía queda camino por recorrer pues según los datos de su presidente, Fernando Ferrando, en la actualidad “España es un país altamente dependiente de Europa a nivel energético que ciframos en un 83% porque no consideramos la energía nuclear como un combustible patrio. Lo único que tenemos son renovables y en la actualidad estamos en un 17%”. En este punto el director ejecutivo de Ecodes, Víctor Viñuales, considera que en el mundo actual no es razonable tener esta elevada dependencia energética: “Desde el punto de vista de la seguridad, es una irresponsabilidad mantener estos niveles de dependencia energética porque en un momento de complicación en el comercio internacional las fronteras pueden no funcionar. Es un tema que hay que abordarlo desde el punto de vista de la seguridad en un mundo inestable”.