La recogida coordinada por un grupo de voluntarios de los distintos departamentos de AIG se ha centrado, básicamente, en alimentos infantiles. No obstante, según indican en un comunicado, también se ha ofrecido la oportunidad de participar en una colecta de dinero para hacer un pedido al supermercado a quienes no pudiesen aportar comida física.
“Dedicar un poquito de nuestro tiempo a recoger alimentos para familias que han tenido la desgracia de estar pasando por un mal momento es una de las cosas más gratificantes que podemos realizar”, señala María Victoria Valentín-Gamazo, voluntaria en la iniciativa y responsable de Seguros de Responsabilidad de Gestión.
Operaciones como la que ha organizado AIG están dirigidas no solo a concienciar de las necesidades de las personas que se encuentran en situación precaria, sino a conseguir aquellos alimentos que el Banco no puede lograr por otros medios. En 2016, distribuyó 20.599.436 kilos de comida entre 190.696 personas a través de 566 entidades benéficas.