P&G continúa así con su apuesta por el cuidado del medioambiente, a través de diferentes medidas, entre las que se encuentra asegurar que las fábricas se alimenten en un 30% de energía renovable. En España, todas las fábricas de P&G utilizan electricidad 100% renovable.
Ofrecer opciones más sostenibles no tiene por qué implicar mas costes para el fabricante o para el consumidor. Por eso P&G considera que los residuos que inevitablemente se generan en sus fabricas tienen un valor añadido para alguien más, siendo reutilizados como materia prima para otras industrias, fomentando asi la economía circular.
De este modo, la investigación de formas innovadoras que encuentren valor en aquello que, hasta el momento, se considera un residuo, es una de las prioridades de la compañía.
Ejemplo de ello es la fabricación de pallets plásticos a partir de restos de pañales y compresas, la utilización de residuos de producción del material absorbente de pañales para fabricar plantillas para calzado, o la recuperación y venta en el mercado del papel de los restos del envasado de los productos de higiene femenina e infantil.
Asimismo, los restos de fibras no usados durante la fabricación de productos de celulosa de P&G en algunos paises, se utilizan para elaborar materiales de construcción de bajo coste como tejas, o los residuos de las fábricas de higiene íntima femenina, se utilizan para fabricar plantillas.
Lo mismo ocurre en el proceso de elaboración de los champús Pantene o H&S, utilizando los residuos como fertilizantes para plantar nuevos árboles y así transformar polígonos industriales en parques y espacios verdes.