Con la restauración de las 900 hectáreas de la última mina de extracción a cielo abierto en Puertollano, en Ciudad Real, Endesa ha culminado el proceso de restauración medioambiental de los emplazamientos mineros en los que había realizado históricamente labores de extracción de carbón.
Así se ha destacado en la presentación del libro “Cuatro actuaciones ambientales en centros mineros de Endesa”, un acto que ha tenido lugar en la sede de Endesa y en el que ha participado el consejero delegado de la compañía, José Bogas, quien ha destacado que “los terrenos que un día entregaron su riqueza en forma de mineral de carbón, hoy la recuperan a través de superficies fértiles para el cultivo y ecosistemas naturales habitados por especies autóctonas e incluso otras nuevas, que, en sus procesos migratorios o de manera permanente, se han incorporado a ellos”.
Estos proyectos de restauración han dado lugar a 1.105 hectáreas de humedales a las que se han incorporado más de millón y medio de árboles de distintas especies, adecuadas a cada una de las zonas repobladas. El objetivo ha sido conseguir un resultado final que conservara o, incluso, mejorara las condiciones iniciales de los espacios naturales donde se encontraban los yacimientos.
La extracción minera de carbón que se desarrolló durante más de 40 años, entre 1972 y 2015, en los cuatro emplazamientos citados produjo 353 millones de toneladas de carbón. Endesa llegó a ser la primera empresa productora de carbón nacional a finales de los años ochenta, con una producción anual de unos 15 millones de toneladas, equivalente al 42% de la producción nacional.
Una restauración sostenible
Para garantizar estos procesos de restauración sostenible, el método de explotación aplicado ha sido el de minería de transferencia, un método que permite simultanear los trabajos de explotación y restauración. De esta manera, no hay que esperar a la finalización del proyecto minero para comenzar a ejecutar los trabajos de restauración de toda la superficie afectada.
Durante este proceso, tanto la escombrera exterior como la escombrera interior se van conformando para darles formas onduladas parecidas a las del relieve del entorno. Posteriormente, se cubren con tierra vegetal y, después, se hacen un abonado y una siembra con vegetación autóctona. La fase final del proyecto de restauración de un proyecto minero es la recuperación del hueco final de la mina, generalmente a través del almacenamiento de agua.
El éxito de una restauración sostenible está en conseguir un equilibrio entre la masa de agua, el desarrollo de la vegetación de la ribera y la colonización de la fauna autóctona. Este equilibrio se ha logrado en As Pontes, Peñarroya, Andorra y Puertollano, cuatro espacios naturales recuperados que son una referencia de desarrollo sostenible y cuyos detalles se recogen el libro citado, que ha sido prologado por el conocido ambientalista, Joaquín Araujo.