Las personas pasan el 90% del tiempo en el interior de las oficinas, por tanto, un adulto respira de media 10.800 litros de aire al día, los cuales podrían estar altamente contaminados.
En este sentido, Gema Priego, Responsable de Calidad, Medio Ambiente y PRL de PHS Serkonten, afirma que las moléculas de olor, por ejemplo, son algunas de las más abundantes dentro de los entornos laborales. ”Provienen de los cuartos de baño, de las cocinas, de los contenedores de basura y reciclaje y de los productos que utilizamos para limpieza o para el aseo personal, desde el perfume hasta los químicos, como la lejía o el amoniaco,” afirma.
En el aire también hay compuestos orgánicos volátiles que provienen de la pintura, las alfombras, el suelo, la fibra de vidrio de los aislantes, madera etc. Y por supuesto, todo lo que proviene de la calle y que entra, bien por puertas y ventanas, o por la suela de los zapatos y que incluye polen, polvo, C02 y moléculas contaminantes procedentes de los tubos de escape y del desgaste de los neumáticos de los vehículos.
Serkonten concluye que el aire que se respira va cargado de un sinfín de moléculas que afectan a la salud. “Un estudio reciente realizado en Barcelona ha revelado que sólo en esa ciudad, se producen 600 fallecimientos al año que pueden deberse a la mala calidad del aire", Priego. "De ahí que algunos ayuntamientos estén planteándose tomar medidas serias para reducir la contaminación de los vehículos a motor y mejorar así la calidad del aire que respiramos”.
El Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de PHS Serkonten ha comprobado que trabajar en estos ambientes “afecta a la concentración y la memoria, produce irritación en los ojos y problemas respiratorios, lo que inciden en el aumento del absentismo y el descenso de la productividad”. Es además un foco de contagio de catarros y otras patologías.
La solución pasa por tomar conciencia de que es imprescindible mantener los mismos niveles de higiene en todo el entorno laboral y además, contar con tecnología de higiene ambiental que, por un lado, filtre partículas contaminantes y, por otro, regenere el aire que se respira en las empresas.
“Nuestro servicio de prevención calcula que la falta de higiene provoca hasta el 60% de los contagios de enfermedades en el trabajo. Si a esto le sumamos que, según fuentes sanitarias, el 75% de los empleados padecen catarro al menos una vez al año, tomamos conciencia de todo el camino que nos queda por andar en materia de higiene laboral”, concluye Gema Priego.