Muchos envoltorios de comida rápida y contenedores tienen un recubrimiento químico que repele la grasa y, según un informe publicado en la revista Environmental Science & Letters Tecnología, cuyas conclusiones recoge un artículo publicado por Forbes, son perjudiciales para la salud. Dichos químicos están formados por compuestos conocidos como PFAS que se traspasan a los alimentos que envuelven y que afectan especialmente al desarrollo de los fetos, en el caso de las mujeres embarazadas.
En este sentido, los efectos pueden derivar a posibles cambios en el crecimiento, el aprendizaje y el comportamiento, así como disminuir la fertilidad (al interferir con las hormonas naturales del cuerpo), aumentar el colesterol, afectar al sistema inmunológico y aumentar el riesgo de padecer cáncer.
Según el informe, el 56% de los envoltorios de postre y pan, el 38% de hamburguesas y el 20% de los envases de cartón contenían dichas sustancias tóxicas. Aunque también revela que los alimentos de comida rápida no son los únicos que las contienen.
Algunos productos de limpieza, utensilios de cocina antiadherentes, ropa resistente al agua, revestimientos resistentes a las manchas o productos de cuidado personal (champú, hilo dental) y cosméticos (esmalte de uñas, maquillaje de ojos) también albergarían dichos elementos.