A medida que las temperaturas aumentan, los inviernos se hacen más cortos y suaves en zonas donde viven los renos Svalbard, según ha publicado el diario La Vanguardia. La vegetación de la que se alimentan estos animales cambia su ciclo de crecimiento y deja de estar disponible en las épocas del año en la que es más necesaria para el crecimiento de los individuos más jóvenes.
Para ver exactamente cómo está afectando el cambio climático a esta subespecie de renos, los autores del estudio han analizado las condiciones físicas de 135 animales cada año en el período de 1994 a 2015. Como promedio, los autores detectaron que la masa corporal de reno de Svalbard ha disminuido un 12% durante este período -desde los 55 kilogramos iniciales a los 48 del año pasado.
Aunque los números no parecen extremos, el tamaño de los renos podría esta alcanzado un punto crítico: Las hembras con menos de 50 kilos de peso pueden perder a sus crías o dar a luz a crías tan pequeñas que podrían morir en los primeros meses de vida.
Los científicos no descartan que si el cambio climático sigue avanzando, la vegetación de Svalbard incorpore nuevas especies comestibles y los renos consigan recuperar su peso y tamaño original pero, de momento, el calentamiento puede estar situando esta singular subespecie al borde de la catástrofe.