El medio de transporte más empleado por los barceloneses es el metro (58%), seguido del autobús (48,5%) y los desplazamientos a pie (38,5%), todos ellos por delante del uso del coche, que ronda el 33% en la capital barcelonesa y el 58% en el área metropolitana. El uso de la moto en Barcelona destaca con respecto a la media nacional, con un porcentaje de uso del 16%, el más elevado de entre las capitales de comunidad autónoma, y que utilizan más hombres que mujeres.
En el último año ha disminuido en Barcelona, de un 31% a un 27%, el número de ciudadanos que admiten utilizar el móvil o smartphone mientras conduce. Del 27% que reconoce utilizarlo, el 95% asegura que lo hace con manos libres, pero el 5% restante -sobre todo los más jóvenes-, reconocen utilizarlo para hacer llamadas y enviar mensajes de WhatsApp. Además, el 68% de los encuestados barceloneses utilizan aplicaciones telemáticas para evitar atascos, ahorrar combustible o aumentar su seguridad. Y 1 de cada 3 barceloneses (32,5%) afirma utilizar habitualmente aplicaciones móviles para la gestión de su movilidad como la de autobús, TMBApp, MyTaxi, etc.
Y ese no es el único cambio que el avance de la tecnología ha propiciado en la movilidad: casi la mitad de los barceloneses encuestados (44%) ya han compartido coche gracias al gran impulso de las aplicaciones que lo promueven en los últimos años, y el 10% lo hacen habitualmente. ¿Los motivos? El primero, con gran diferencia, ahorrar (76,5%), seguido por la comodidad (15%) y la reducción en el impacto medioambiental (9%).
Con un 18,5%, Barcelona es la segunda ciudad española donde menos se utiliza el coche para acceder al centro de la ciudad, tan solo rebasada en este aspecto por Bilbao donde solo el 11,5% de los ciudadanos lo hacen. Ciudades como Madrid (25,5%), Valladolid (39%) o Toledo (59%, encabezando la lista) presentan ratios muy superiores en la utilización del coche en los centros urbanos. Otra de las opciones más barajadas como solución al problema de la movilidad en las grandes ciudades e implementada en Londres -la de cobrar el acceso de los coches particulares al centro de las ciudades- no cuenta con una aceptación tan rotunda pero sí la apoyarían 4 de cada 10 barceloneses, siendo de nuevo Barcelona la ciudad en la que mayor aceptación tendría esta propuesta.
Nuestra manera de desplazarnos cambiará en los próximos 10 años. Así lo afirman tanto los expertos como el 66,5% de los encuestados por el Foro de Movilidad en Barcelona. Rocío Carrascosa, Directora del Foro de Movilidad y CEO de Alphabet, asegura que “los vehículos eléctricos podrían ser una alternativa válida para minimizar el impacto medioambiental de la movilidad en las grandes ciudades, entre las que se encuentra Barcelona, y parece que es algo que los ciudadanos valoran positivamente”.
El 62% de los barceloneses creen que el coche eléctrico es la solución ideal para la movilidad en las ciudades. De hecho, con un aumento de 3 puntos con respecto a 2015, al 79% de los encuestados barceloneses les gustaría utilizar un coche eléctrico, aunque todavía no lo han hecho. Y es que sólo 3 de cada 100 barceloneses lo han utilizado alguna vez. En general, la principal desventaja que se percibe en el vehículo eléctrico en comparación con el de combustión es la inexistencia de la red de recarga (64%), seguida de la autonomía (51%) y la percepción de un elevado coste (31%).
Uno de los pasos urgentes que, según estos resultados, hay que dar en nuestras ciudades es la adaptabilidad. El 64% de los barceloneses consideran que su entorno no está correctamente adaptado a las necesidades de movilidad de las personas con movilidad reducida.