Para cumplir con el Acuerdo de París (firmado el pasado abril) que trata de evitar un aumento de 2 grados en la temperatura terrestre, Ámsterdam empezará a desconectar de la red de gas natural a 10.000 viviendas antiguas de su propiedad en 2017. De hecho, tal y como ha publicado el diario El País, dos barrios de nueva planta ya se ha construido sin dicha infraestructura, y en los próximos cuatro años se espera que unos 100.000 hogares puedan valerse “de una red alternativa alimentada con la energía restante de la industria, y también la derivada de la quema de basuras en dispositivos específicos”.
Esta modalidad ya nutre en hoy en la urbe a unos 70.000 inmuebles servidos por Nuon, una compañía eléctrica y de gas que opera en el país, y también en Bélgica y Reino Unido.
Para evitar gastos adicionales a los inquilinos, el ayuntamiento holandés ha pedido ayuda al Estado, que debe cumplir a su vez el Pacto Energético Nacional. Sellado en 2013 por más de 40 instancias, desde empresas y sindicatos a organizaciones ecologistas y financieras, señala, entre otras cosas, un ahorro de consumo energético del 1,5% anual.
Como en estos momentos las compañías eléctricas y de energía controlan también los contadores y las facturas, y hacen grandes inversiones para mantener las infraestructuras, el cambio debe hacerse de forma gradual para que puedan sumarse al mismo.