Según publica el diario La Vanguardia, el estudio del Instituto alemán Max Planck de Meteorología y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo en Boulder ofrece un sistema de cálculo mucho más exacto sobre la relación entre emisiones de CO2 y pérdida de hielo. Además, apunta que si la emisión de este tipo de gases de efecto invernadero provoca un aumento de la temperatura media de 2 grados (en relación con la temperatura preindustrial) el Ártico perderá todo el hielo en época de verano.
Incluso si no se alcanzan los 2 grados de aumento pero se mantiene el actual ritmo de crecimiento de la concentración de CO2 en la atmósfera, el Ártico se quedará sin hielo en verano hacia mediados de este siglo.
El cambio climático acelerado por actividades humanas como la emisión de CO2 es la causa principal del deshielo ártico pero los autores de este nuevo estudio reconocen, no obstante, que es prácticamente imposible calcular exactamente la fecha en la que el Ártico dejará de tener hielo permanente en verano, debido a que existen factores locales y meteorológicos que también afectan a este proceso.
El rápido retroceso del hielo marino del Ártico es uno de los indicadores más directos del cambio climático en curso en nuestro planeta, recuerdan los autores de este estudio en una nota informativa difundida por el Instituto Max Planck. En los últimos cuarenta años, la cubierta de hielo en verano ha perdido más de la mitad de su superficie, con simulaciones de modelos climáticos que predicen que la mitad restante podría haber desaparecido a mediados de siglo a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan rápidamente.
El estudio que se publica en la revista Science trata de calcular la evolución futura del hielo marino en el verano ártico directamente del registro observacional acumulado en los últimos años. Para ello, los autores examinan el vínculo entre las emisiones de dióxido de carbono y el área de hielo marino del verano ártico, y encuentran que ambos están relacionados linealmente.
El profesor Dirk Notz afirma que su sistema de cálculo es relativamente sencillo. “Por cada tonelada de dióxido de carbono que una persona emite en cualquier parte de este planeta, desaparecen 3 metros cuadrados de hielo ártico en verano”.
La investtigadora Julienne Stroeve detalla que “hasta ahora, el cambio climático a menudo se ha sentido como una noción bastante abstracta; y nuestros resultados nos permiten superar esta percepción”. Para poner un ejemplo, la profesora Stroeve detalla que -en función de las emisiones de CO2 que producen los aviones- por cada asiento en un vuelo de ida y vuelta Londres-San Francisco “hace desaparecer unos 5 metros cuadrados de hielo marino del Ártico”.