La acción ha sido posible gracias al voluntariado prestado por los propios empleados de la tienda, con un total de 30 voluntarios y 175 horas de dedicación. Este voluntariado, junto con otras acciones de este tipo y otras que ya venían desarrollándose desde IKEA, queda recogido a nivel nacional dentro de su nuevo programa interno "Qué buenas piezas".
La colaboración nace de un convenio firmado en abril entre Accem, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) e IKEA para ayudar al colectivo refugiado en nuestro país. Un convenio que sentó las bases en torno a dos líneas de acción: facilitar a las personas refugiadas "VIVIR", a través de esta dotación en hogares y espacios de ocio infantiles; y la de ayudarles a "CRECER", que se desarrollará a nivel nacional durante todo el año mediante acciones orientadas a mejorar la empleabilidad de los refugiados en el mercado laboral, en especial a padres y madres.
La primera línea de acción VIVIR se ha puesto ya pues en marcha y gracias a la implicación de las diferentes tiendas IKEA, se habilitaron al menos 24 hogares en todo el país hasta finales de agosto, así como una residencia en Madrid y una guardería en Valencia. Estas acciones se enmarcan en IKEA dentro del proyecto "El Poder de la Infancia con los Refugiados", que forma parte de su compromiso por respetar, proteger y promocionar los derechos de los niños y niñas, especialmente de la infancia más vulnerable.