Los datos proporcionados por UNICEF a través del estudio "From the First Hour of Life" (Desde la primera hora de vida) revelan que las prácticas nutricionales inadecuadas (como la introducción tardía de alimentos sólidos, las comidas poco frecuentes y la falta de variedad en la alimentación) están muy extendidas, lo que priva a los niños de los nutrientes que más necesitan sus cuerpos, sus huesos y sus cerebros cuando están en pleno desarrollo. Asimismo, los hallazgos demuestran que:
Para lograr que los niños más pobres accedan a alimentos nutritivos, es necesario que los gobiernos y el sector privado aumenten las inversiones y las dirijan a quienes más las necesitan. Las transferencias en efectivo o en especie para las familias vulnerables, los programas de diversificación de cultivos y el refuerzo de alimentos básicos son fundamentales para mejorar la nutrición de los niños.
Además del agua potable y el saneamiento, los servicios médicos de la comunidad que enseñan a los cuidadores a mejorar sus prácticas de alimentación son fundamentales y determinantes para prevenir la diarrea en los niños. “No podemos permitirnos fracasar en nuestra lucha por mejorar la nutrición de los niños más pequeños. Su capacidad para crecer, aprender y contribuir al futuro de su país depende de ello”, aseguró Begin.