En la actualidad una tercera parte de la comida que se produce se pierde o se desperdicia y el coste global del desperdicio de alimentos es de 2.6 billones de los que 700 mil millones son de costes ambientales. Los desperdicios y pérdidas mundiales de alimentos generan el 8% de las emisiones anuales de CO2.
Nuria de Pedraza, responsable de comunicación de AECOC, comenta que “es fundamental concienciar al conjunto de la sociedad de que el valor de los alimentos va mucho más allá de su precio y que su desperdicio tiene un impacto económico, social y medioambiental que, entre todos, debemos evitar”.
El desperdicio alimentario en España
El Día Mundial de la Alimentación supone un buen momento para reflexionar sobre el desperdicio de alimentos en España. Según el primer “Estudio sobre hábitos de aprovechamiento de alimentos de los españoles” realizado por AECOC, Asociación de Empresas de Gran Consumo, estos son algunos de los datos relevantes sobre el comportamiento de los españoles en relación al desperdicio de alimentos:
Buenas prácticas para evitar el desperdicio de alimentos
La mayoría de personas afirman que el motivo principal por el que tiran alimentos es a causa de una mala planificación o porque olvidan qué tienen en la nevera. Por eso es fundamental revisar la nevera y la despensa para comprobar de qué alimentos disponemos y ver cuáles de ellos pueden ser utilizados para elaborar platos y recetas de “reaprovechamiento”.
Esta revisión sirve también para ver qué productos están a punto de caducar. Es importante recordar que en caso de cambio de planes que alteren nuestras previsiones de consumo, la congelación es una buena solución para evitar que alimentos en buen estado acaben en el cubo de la basura.
Sobre “La alimentación no tiene desperdicio”
“La Alimentación no tiene desperdicio” es una campaña de concienciación social sobre el desperdicio alimentario impulsada por AECOC, que ya cuenta con el apoyo de más de 300 empresas fabricantes y distribuidoras del sector del gran consumo, operadores logísticos y de transporte.
En los dos últimos años, las empresas españolas del gran consumo integradas en el proyecto han logrado incrementar en un 6% la cantidad de producto que, tras no ser comercializado, se ha donado a entidades benéficas, pasando del 27% al 32% del total de producto no comercializado apto para el consumo humano.