Cuatro niños afectados por diversas problemáticas de salud graves han sido los primeros destinatarios de la quinta edición del ‘Teaming’ de los laboratorios Cinfa, que durante los próximos meses irá abordando un total de 11 proyectos de índole social. Desde principios de este año, las microdonaciones reunidas por los trabajadores del laboratorio han servido para financiar los tratamientos de Naioa, Aitor y Asier, de Pamplona, y Naroa, de la localidad navarra de Barásoain.
A través de esta iniciativa de solidaridad en equipo, los ‘teamers’, junto con la propia empresa, que duplica la cantidad reunida, han entregado 3.500 euros para las familias de Naioa, de 4 años, y afectada por el Síndrome de Charge; de Aitor Aranguren, de la misma edad y que sufre las secuelas de un atragantamiento; Asier, que hace 4 años nació con una cardiopatía congénita; y Naroa, una pequeña de igual edad y afectada por microcefalia y foco epiléptico.
Cuatro pequeños luchadores en una lucha constante y diaria
Naioa padece Síndrome de Charge, una enfermedad poco frecuente que aglutina seis anomalías congénitas diferentes y que se da en aproximadamente uno de cada 10.000 nacidos y que afecta a la vista, a la audición, al corazón y al ritmo de crecimiento, entre otras funciones, según cuenta Idoia, su madre, “no camina sola, tiene sordera profunda, hipotonía, de un ojo apenas ve y ahora están investigando si sus riñones funcionan bien, porque son más pequeños de lo normal".
Idoia cuenta que, además del duro diagnóstico cuando nació, estas dificultades implican "una enorme carga económica", ya que Naioa acude a logopedia, fisioterapia y otras terapias privadas que no se cubren con las ayudas recibidas por parte de la Administración.
La aportación de los ‘teamers’ se ha destinado íntegramente a un tratamiento con cámara hiperbárica que Naioa ha recibido en Madrid y que se basa en oxigenar el cerebro con el fin de favorecer las conexiones neuronales. Un tratamiento que también va a recibir Naroa, la niña que personifica el cuarto proyecto elegido por los ‘teamers’.
Con una lesión cerebral debido a una microcefalia, así como un foco epiléptico, esta niña barasoaindarra de 4 años presenta una discapacidad motora e intelectual y un importante miedo a lo desconocido. En palabras de su madre, “siempre ha tenido rigidez en los brazos y rechazo a la comida”, indica Pilar.
Por otro lado, Aitor era un niño totalmente normal hasta se atragantó con una salchicha mientras cenaba. Tuvo la mala suerte de que el pequeño trozo de carne se alojara directamente en el pulmón, dejando a su cerebro sin oxígeno durante casi 15 minutos. “Desde ese día, Aitor no puede ver, hablar, andar ni sostenerse de pie; solo puede comer papillas y líquidos” -cuenta su tío, Peio-. Es como si hubiera retrocedido en el tiempo hasta cuando tenía dos o tres meses de edad, con la diferencia de que ahora ese daño es irreversible”.
La historia de este pequeño se ha difundido ampliamente a nivel local y los trabajadores de Cinfa han querido sumarse a su batalla y a la de su familia, que está viviendo una situación “límite” con su madre, sola, como cabeza de familia e incapacitada para trabajar, y con otros dos niños más a su cargo.
Así, este es el segundo proyecto al que se han destinado las donaciones de los ‘teamers’, que han servido para costear la terapia que Aitor recibe diariamente en una clínica de Pamplona. Allí trabaja con máquinas y técnicas que le hacen ir avanzando y dan alas a la familia.
El tercer niño elegido por los trabajadores de Cinfa es Asier, un pequeño que con solo 4 años ya ha pasado por múltiples operaciones importantes. Nació con una cardiopatía grave y, a los diez días de vida, tras una intervención que no salió del todo bien, sufrió un infarto pulmonar y otro cerebral grave. “Como consecuencia, ahora presenta problemas de deglución, de visión, parálisis del lado izquierdo del cuerpo y dificultades en el habla, entre otros problemas; aunque se hace entender y comprende prácticamente todo”, resumen sus padres, Lourdes y Óscar.
Lejos de amilanarse, este niño saca fuerzas para recibir 12 horas semanales de neurorehabilitación, repartidas en las áreas de logopedia, hidroterapia, métodos Petö y Bobat o psicomotricidad, y la ayuda del ‘Teaming’ se ha empleado para costear los diversos tratamientos que Asier necesita y así acercar a esta familia a esa ansiada meta.