A finales de noviembre, el Ayuntamiento de Valencia iniciará un programa piloto en los barrios de Benimaclet y San Marcelino para instalar los denominados quintos contenedores. El objetivo, según el consistorio, es facilitar su conversión en abono y reducir, a más largo plazo, la tasa por el tratamiento de residuos que se cobra a través del recibo del agua.
Según recoge el diario El Mundo, además de estos dos enclaves, en la Concejalía de Medio Ambiente que dirige Pilar Soriano también se trabaja para desarrollar el plan en el Marítimo. En esta zona, sin embargo, el proyecto sólo afectará a los grandes productores de este tipo de residuos como los hospitales, supermercados, restaurantes, etc.
No obstante, el objetivo final como en la mayoría de ciudades que se han decantado por probar este sistema, es el de instalar un quinto contenedor marrón por toda la ciudad después de analizar los resultados en estas zonas específicas. Y es que el propio Ribó ha destacado que la iniciativa va a suponer una importante transformación tanto en la fase de recogida como en la de tratamiento.
Además, como está en fase de pruebas, todavía quedan por saberse cómo va a ser el sistema de recogida, aunque, tal y como aseguran desde El Mundo, fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente han explicado que la intención es la de no añadir un nuevo vehículo, sino que sean de descarga lateral como el resto de contenedores.
La planta de tratamiento también deberá acoplarse a la nueva recogida de residuos. De hecho, se tendrá que habilitar una nueva línea para aprovechar la recogida selectiva de material orgánico.