Marcas como Renault, Mercedes-Benz, Mazda y Hyundai ya han puesto en marcha nuevos modelos de coches diésel que cuentan con emisiones de NOx y que, según la empresa Emissions Analytics (EA), aún conservan niveles que se sitúan por encima del límite legal establecido, tras someterles a varias pruebas oficiales que simulan condiciones reales de conducción por carretera.
Estos automóviles diésel deben pasar las pruebas de laboratorio basadas en emisiones NOx, pero la mayoría de los coches obtienen resultados que superan las limitaciones comunitarias en el 97% de los casos, resultado que se obtuvo en durante un análisis en 2009, tal y como publica el diario The Guardian. Este artículo asegura, además, que la contaminación por NOx es un problema grave de salud pública y la causa de 23.500 personas al año sólo en el Reino Unido.
No obstante, la Unión Europea ha endurecido las regulaciones de emisiones y, a partir de septiembre de 2017, los motores diésel que emitan más del doble del límite máximo fijado, no podrán salir a la venta.
Nick Molden, presidente ejecutivo de la EA, afirma al diario que algunos fabricantes están luchando por aplicar la tecnología de reducción de emisiones en sus nuevos modelos, aunque también reconoce que, dada la competitividad del mercado, algunas marcas priorizan la calibración de sus motores con el objetivo de maximizar la eficiencia de combustible, a expensas de las elevadas emisiones de NOx.
Molden advierte, además, de que, con el nuevo régimen de 2017, la producción de estos modelos diésel podrían ser discontinuada debido a que “el sistema de pos tratamiento será demasiado caro”.