Según un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison, publicado por la revista científica Child Development, sugiere que los adultos deben ser conscientes de la cantidad de alboroto que hay en el ambiente cuando interactúan con los pequeños.
"Teniendo en cuenta los resultados de nuestro estudio, animaría a los padres a no tener la televisión o la radio encendidas todo el tiempo, ya que sólo así, reduciendo la cantidad de ruido de fondo, se puede ayudar al desarrollo del lenguaje", cuenta al diario El Mundo, Brianna McMillan, directora de la investigación.
En el estudio participaron 106 niños de edades entre los 22 y los 30 meses. Se realizaron 3 experimentos, en los que se les enseñó los nombres de varios objetos desconocidos para ellos, y después se probó su capacidad para recordarlos. Todo ello, mientras se escuchaban ruidos de fondo a distintas frecuencias.
El resultado fue que sólo los niños que estuvieron expuestos al efecto sonoro de menor intensidad aprendieron con éxito las palabras. El sonido que se utilizó en el laboratorio para simular un ambiente ruidoso "fue de un volumen de 5 a 10 dB de diferencia, lo que es similar a la cantidad de ruido que se encuentra en las escuelas u hogares", asegura McMillan.
Además, los investigadores señalan que el exceso de sonido ambiental puede afectar a los niños a nivel cognitivo, físico y psicológico. Sus efectos serían un rendimiento bajo en el colegio, pero además se relaciona con el aumento de los niveles de cortisol y de la frecuencia cardíaca.