Según el diario The Guardian, a principios de este mes los eurodiputados votaron (600 a 48) a favor de la creación de leyes específicas que pongan fin a las prácticas comerciales desleales de los supermercados, muchas de las cuales conducen a la sobreproducción y el desperdicio de alimentos.
Simona Bonafé, autora del informe del comité de Medio Ambiente del Parlamento, manifiesta en declaraciones a The Guardian que “mientras que 800 millones de personas en el mundo pasan hambre todos los días, cerca de 100 millones de toneladas de alimentos en Europa se desperdicia cada año”.
Los activistas, por su parte, aseguran que un tercio de los alimentos del mundo se pierde en el traslado desde las granjas a los supermercados. Unas pérdidas que suponen un coste económico de 940 dólares al año.Además, se estima que la sobreproducción consume una cuarta parte de toda el agua utilizada por la agricultura, y ocupan un espacio tierras de cultivo del tamaño de China. Además, generan alrededor del 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.
A principios de este año, Francia se convirtió en el primer país en prohibir los supermercados tirar comida sin vender y en castigar con multas de hasta 75.000 euros si se niegan a donar los restos a los bancos de alimentos o a la beneficencia. La ley responde surgió a raíz de una campaña impulsada por la concejala francesa Arash Derambarsh, que ahora solicita que esta medida se amplíe a toda Europa y está cerca de obtener un millón de firmas.
Por otro lado, los supermercados representan aproximadamente el 5% del problema de los residuos de alimentos, aunque la cifra podría ser mayor después de incluir las prácticas comerciales desleales que conducen a un exceso de producción de los pequeños agricultores, o el vertido de existencias no deseadas.
Tras estos datos, el Foro Global de Crecimiento Verde de Copenhague aprobó por primera vez la norma mundial sobre los residuos alimentarios y que establece criterios para definir, medir e informar sobre el problema que se pueden aplicar a países y empresas por igual. Una acción que multinacionales como Nestlé y Tesco dieron la bienvenida como ayuda para la recolección de datos y nuevas iniciativas de producción de alimentos.