11/07/2016 08:10:00

Los científicos descubren un nuevo tipo de contaminación en Fukushima

Se trata de un desecho radioactivo que escapó del reactor

Parte del material radiactivo que escapó del reactor nuclear de Fukushima Daiichi en 2011 ha tomado una nueva forma llamada cesio-137, un tipo de desecho nuclear radioactivo. Los científicos tienen un trabajo de investigación por delante para averiguar lo que significa esta sustancia para Japón y para futuros desastres.

El cesio-137 es uno de los productos de desecho de la energía nuclear y una de las sustancias más peligrosas en un desastre nuclear y, precisamente, ha sido el elemento que habrían encontrado varios científicos en zonas cercanas a la catástrofe de Fukushima en Japón, según ha publicado Forbes.

Una de las razones por las que los científicos están tan preocupados es porque el tipo de radiación que emite esta sustancia es particularmente perjudicial para el ser humano. Otra, es que el cesio-137 se disuelve en agua por lo que podría llegar a filtrarse y alcanzar a la fauna, la flora y llegar de este modo a los hogares japoneses de forma directa.

Hasta ahora, científicos y expertos en desastres creen que la aparición del cesio-137 es una de las consecuencias de la fusión del reactor de Fukushima, que se encontró en forma soluble en el momento del desastre, por lo que los primeros esfuerzos se enfocaron en las tareas de limpieza, eliminación y lavado de la tierra vegetal, que ayudaron a minimizar la propagación de la radiación.

Dichos trabajos de limpieza habrían sido necesarios pero insuficientes tras que Satoshi Utsunomiya, geoquímico de la Universidad de Kyushu en Japón, diera a conocer la presencia de cesio-137, en una nueva forma: atrapado dentro de pequeñas partículas de vidrio que expulsaron los reactores dañados. Estas partículas no son solubles en agua, lo que significa que lo que se sabe de su comportamiento con el medio ambiente o sus efectos en el ser humano es muy escaso. Además, dichas partículas se encontraron en los filtros de aire colocados alrededor de Tokio en el momento de la catástrofe.

De acuerdo con Utsunomiya, las altas temperaturas en el interior de los reactores que funcionaban mal en la planta de Fukushima se fundieron y dividieron el hormigón y el metal de los edificios. Sustancias como el sílice, zinc, hierro, oxígeno y cesio-137 se fundieron en micro partículas de vidrio, en un tamaño similar al de la cabeza de un alfiler, y se elevaron a la atmósfera por los violentos incendios en la planta, hasta llegar a alejarse unos 240 kilómetros al suroeste de Tokio.

Daniel Kaplan, un geoquímico en el Laboratorio Nacional de Savannah River en Carolina del Sur, asegura que el casi el 89% de todo el cesio de Tokio se encuentran en esta nueva y desconocida fórmula. Kaplan asegura, además, que se hallaron partículas muy similares a estas de Tokio cerca de los reactores de Chernóbil después de la explosión nuclear de 1986. No obstante, la expansión del cesio-137 fue menor, ya que sólo lo hicieron unos 30 kilómetros del lugar de accidente, y sólo se observó en la lluvia.

Los investigadores japoneses habrían encontrado previamente versiones más pequeñas de estas partículas vítreas que contienen cesio en Tsukuba, a unos 170 km de Fukushima, aunque al parecer no en concentraciones tan altas.

Este descubrimiento podría cambiar la forma en que se modela las consecuencias de los desastres nucleares. Kaplan explica que se podría añadir una nueva variable para los modelos que se utilizan para predecir dónde irán las partículas radiactivas y cuánto tiempo se quedarán allí. También podría cambiar la forma en la que se trata al cesio-137 durante su limpieza y vigilancia.

Kaplan cree, que pese a ser pronto para hacer estimaciones sobre su impacto en la salud y medio ambiente, la cantidad de radiación que recibió la población probablemente no ha cambiado. Ya que tanto en la forma soluble en agua del cesio-137 o desde estas partículas, la dosis de radiación era la misma y los residentes de Tokio, tras las tareas de control y limpieza, estuvieron dentro de los márgenes de exposición seguros.

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