Los alimentos genéticamente manipulados son “seguros” para los seres humanos y el medio ambiente, según ha publicado la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de EE.UU. a través de un informe, recogido por The Guardian, que concluye en que la modificación de la genética de lo que comemos no produce el efectos nocivos o degenerativos sobre el ser humano, tal y como afirman algunos de sus oponentes.
Con la línea entre los alimentos que están modificado y los alimentos naturales tan borrosa a causa de las nuevas técnicas de modificación genética, según el informe de 408 páginas, los reguladores han centrado su estudio sobre seguridad alimentaria en el producto final y no en su proceso de elaboración.
Por otro lado, el informe evita -hasta cierto punto- la problemática política acerca de si estos alimentos modificados genéticamente deben ser etiquetados. No obstante, si han manifestado que , en lo que a cuestiones de seguridad se refiere, éstos no necesitarían etiquetarse salvo por una cuestión de ética, transparencia o razones sociales y culturales. Esa postura fue elogiada por algunos grupos ecologistas y de consumidores pero criticada por algunos científicos que ven al etiquetado como una cuestión innecesaria, ya que la comida no plantea riesgos.
Finalmente, según este informe no hay evidencia de problemas ambientales causados por los cultivos modificados genéticamente, aunque sí destacan como un problema su resistencia a plaguicidas, especialmente porque su intensificación requiere una alta inversión de la que sí disponen las grandes empresas agricultoras pero no así los agricultores más pequeños o en los países subdesarrollados.