23/05/2016 08:27:00

La polémica sobre la cancerosidad del glifosato salpica a la FAO y la OMS

El informe emitido por la ONU podría quedar invalidado por un conflicto de intereses

The Guardian publica que el Instituto que co-dirige el presidente de la reunión conjunta de la FAO/OMS sobre residuos de plaguicidas, recibió varias donaciones económicas por parte de empresas dedicadas al comercio de plaguicidas, antes de que la ONU emitiera un informe, en cual descartaba que el glifosato, una sustancia utilizada en herbicidas, fuera cancerígeno.

Según recoge The Guardian, la decisión de excluir al glifosato como un componente cancerígeno para los humanos, tras una reunión conjunta entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre residuos de plaguicidas (JMPR, sus siglas en inglés), podría verse revocada tras comprobarse que se habían realizado dos donaciones económicas al instituto que co-dirige Alan Boobis, quien a su vez fue el presidente de dicha reunión.

Monsanto y el Grupo Croplife International habrían contribuido económicamente al International Life Science Institute (ILSI) del que es vicepresidente Boobis, con 500.000 y 528.000 dólares respectivamente, antes de que éste presidiera la reunión que descartaría, después, que el glifosato produjera cáncer, un componente que ambas corporaciones utilizan en sus herbicidas.

Alan Boobis ha manifestado que su papel dentro de ILSI, en sus ramas, como miembro del sector público y en silla de sus consejos de administración, son “trabajos no remunerados” y que son los consejos de administración los “responsables de la supervisión de las organizaciones y sus programas científicos".

Las reacciones de las distintas partes

Sin embargo, la noticia fue condenada por los eurodiputados verdes y varias ONG. Unas respuestas que fueron intensificadas tras la publicación del informe de la OMS apoyando la resolución de la reunión, dos días antes de la votación de la renovación de licencias de la Unión Europea (UE) sobre el glifosato, que repercutirá con miles de millones de dólares sobre la industria plaguicida.

Vito Buonsante, un abogado del grupo ClientEarth, ha manifestado que existe un “claro conflicto de intereses si la revisión sobre la seguridad del glifosato la llevan a cabo científicos que reciben directamente el dinero de la industria afectada”.

El diputado verde Bart Staes, también declaró el momento de la publicación del informe de la FAO/OMS podría ser descrito de “cínico”, si no fuera porque, según Staes, es “un intento descaradamente político y torpe de influir en la decisión de la UE en relación a la aprobación de glifosato".

La OMS, por su parte, ha manifestado que la fecha escogida para hacer público su informe, tan cerca de la decisión de la UE, fue “una coincidencia” y que, de hecho, la decisión se tomó “hace varios meses”.
El debate sobre el glifosato , el herbicida más utilizado se ha convertido en un pararrayos en Bruselas, debido a su uso generalizado con los cultivos genéticamente modificados para ayudarles resistir. Su uso también se ha llevado a informes de daños asociados a la salud humana, la flora cercana, insectos y animales.

Un conflicto de intereses en ILSI

El debate sobre la buena fe científicos del ILSI también tiene una historia de fondo que comienza en 2012, cuando el Parlamento Europeo suspendió el financiamiento a la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA) durante seis meses, a raíz de una serie de conflictos de interés y acusaciones que involucran a varios miembros del ILSI en los comités de la EFSA.

Este incidente supuso que ILSI pasara de describirse como "socio clave para la industria europea" a, ahora, “una organización no lucrativa guiada por las preocupaciones científicas y ambientales, que no ejerce presión o hace recomendaciones políticas”.

Esta nueva descripción del grupo es la que respalda el Doctor Philippe Verger, un funcionario de la OMS y el secretario de la comisión de la ONU sobre el glifosato, quien explicó que el ILSI funcionaba como un "lugar de encuentro" para discusiones científicas.

Verger dijo a The Guardian: "ILSI no es un órgano independiente. Eso está muy claro. Las empresas privadas son las que sostienen su estructura. Pero el objetivo de ILSI y de esas empresas es crear un espacio de discusión e interacción entre los sectores públicos y privado. El enfoque de ILSI no es discutir temas de interés económico para las empresas individuales. Es más de un foro".

Los informes se contradicen

Mientras tanto, la ONU ya anunciado que va a excluir a los expertos que tienen "formas de relaciones económicas que puedan socavar su neutralidad". Sin embargo, desde Greenpeace no parecen convencidos.

El director de política alimentaria de la UE por Greenpeace, Franziska Achterberg, ha manifestado que “si incluso EFSA, que no es exactamente un emblema cuando se trata de la imparcialidad, no permite a los científicos vinculados a ILSI a sentarse en sus grupos de expertos es porque algo no funciona bien”.

Por otro lado, la evalución de EFSA contradice a un informe elaborado, el año pasado, por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), perteneciente a la OMS, en el cual se llegó a la conclusión de que el glifosato era cancerígeno.

No obstante, los funcionarios que mantienen que no hay contradicción entre los dos documentos,ya que señalan que la IARC basaba su resultado en la identificación de un peligro potencial, mientras que la reunión JMPR lo hacía sobre una cuantificación del riesgo asociado.

 

 

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