23/05/2016 08:25:00

La contaminación del aire mata a 3,3 millones de personas cada año

La OMS alerta de la existencia de países que no llevan a cabo ningún control

La imagen de turistas con mascarillas protectoras se hace cada vez más frecuente debido a la polución que existe en la atmósfera de las grandes urbes. De hecho, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en más de 100 países pobres no cuentan con ningún sistema de control del aire contaminado.

Más de un millón de personas viven en países que no cuentan con sistemas de control sobre el aire que respiran, de acuerdo con los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El análisis realizado por The Guardian revela un gran punto ciego de la contaminación del aire que se extiende desde África, a través de grandes extensiones de la ex Unión Soviética, hacia el sureste de Asia y el Caribe.

Por otro lado, se ha descubierto que hasta 92 países no cuentan con sistemas de monitorización del aire que permitan medir uno de los contaminantes más mortales del mundo, la materia particulada (PM); y otros 33 países (entre ellos Indonesia, Egipto y Rusia) controlan sólo una o dos ciudades.

La polución del aire mata a 3,3 millones de personas cada año y, a nivel mundial, los niveles de contaminación han aumentado un 8% en cinco años. No obstante, según la OMS, esta contaminación ambiental está disminuyendo en muchos lugares donde se produce una supervisión constante, incluyendo un tercio de las ciudades en países de bajos y medianos ingresos.

Sin embargo, en aquellos países que carecen de los controles, los pulmones de los ciudadanos sigue siendo el único lugar en el que se registra la contaminación. Y pese a que la población puede ser muy consciente de que el aire está corrompido, sin la evidencia técnica del incumplimiento de las normas nacionales e internacionales, no hay forma de forzar un plan de actuación de los Gobiernos.

Los datos de la OMS, mostraron que la contaminación del aire era también una característica de la desigualdad global. En base a la monitorización realizada se esgrime que la probabilidad de respirar aire contaminado es más alta en países pobres que en países desarrollados. De los 50 países más pobres del mundo en PIB per cápita, 35 no están realizando un seguimiento de aire ya que no cuentan con recursos suficientes.

El coste de la creación de una única estación de monitorización es, actualmente, de unos 150.000 a 200.000 dólares, de acuerdo con el Programa Medioambiental de la ONU. Un presupuesto en el que no están incluidos los gastos de personal y mantenimiento.

Pero no es sólo es una cuestión de países pobres, también es una circunstancia que se dan en países mal gobernados. El índice de democracia fijado por The Economist Intelligence Unit sitúa a 51 países bajo el perfil de "autoritarios" y 36 de ellos no supervisan su aire.

No obstante, incluso en países donde la libertad democrática es limitada, la información pública sobre la contaminación del aire puede forzar grandes cambios. En China, la protesta pública que siguió a la publicación de los datos de calidad del aire por la embajada de Estados Unidos, obligó a Pekín a hacer que el aire pasase a ser una prioridad nacional. Las consiguientes medidas de control, incluyendo un cierre masivo de las centrales eléctricas de carbón que dado lugar a una disminución de la contaminación atmosférica en algunas de las ciudades chinas más afectadas.

La presión también ha alentado un mayor monitoreo. De hecho, en China, 210 ciudades se están controlando en la actualidad frente a las 111 de hace dos años. Una tendencia al alza que se extiende a nivel mundial ya que en 2014 se controlaron 1.622 ciudades y, ahora, son 2.974.

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