Una de las cuestiones que más preocupa a los padres es el futuro de sus hijos con discapacidad. ¿Qué pasará cuando yo falte? es la pregunta más recurrente que se formulan los participantes en la encuesta. En este sentido, cuando se pregunta a los encuestados si confían en que su hijo podrá trabajar en entornos laborales ordinarios (es decir, espacios no protegidos), un 61% responde de forma negativa, debido a la existencia de numerosos prejuicios y estereotipos que siguen dificultando la plena integración de las personas con dificultad. Además, un 17% declara que no cree que su hijo pueda trabajar debido a su elevado grado de afectación. Con ello, obtenemos que el 78% de los padres no confía en que sus hijos con discapacidad puedan trabajar en un entorno normalizado en el futuro.
Según Myriam Ganado, coordinadora del programa Plan Familia de la Fundación Adecco y especializada en familias con discapacidad, "aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, muchas empresas siguen defendiendo la no contratación de personas con discapacidad, a través de razonamientos bien construidos y argumentados. Normalmente, el trasfondo es la falta de experiencias previas y el desconocimiento de las capacidades de la persona con discapacidad. Por otra parte, también influye en este resultado la sobreprotección de muchos padres hacia sus hijos con discapacidad, que presuponen que éstos no pueden
realizar ciertas tareas sin darles la oportunidad de demostrarlo, lo que sienta un precedente negativo de cara a su futura inserción laboral".
Además de lo expuesto, es significativo que un 45% de los encuestados ya ha sentido estas barreras en el ámbito escolar de sus hijos, donde éstos: “no pueden participar en igualdad de condiciones en las actividades educativas de sus hijos”, al encontrar barreras de diversa índole. Las principales mencionadas por los encuestados han sido las barreras arquitectónicas, seguidas de las sensoriales y las psicológicas, que se traducen en la ausencia de concienciación o de personal de apoyo para atender las necesidades específicas de sus hijos.
Las familias encuestadas invierten una media de 6.000 euros anuales en terapias y tratamientos específicos para mejorar el desarrollo y calidad de vida de su hijo con discapacidad. Estas terapias son de muy diversa índole: cognitivas, conductuales, fisioterapias, del habla, ocupacionales… en las que el elemento central es muy variado, pudiendo ser el deporte, la equinoterapia, el ocio, los tratamientos farmacológicos, etc.
Sin embargo, se trata de una media y en ciertas discapacidades, sobre todo de tipo intelectual, la inversión acostumbra a ser mucho mayor. Así, según el informe de FEAPS El sobreesfuerzo económico que la discapacidad intelectual ocasiona en la familia en España, presentado en 2014, tener un hijo con este tipo de discapacidad supone para las familias una inversión de 24.237 euros anuales, una cifra que supone el 102% del salario medio anual en España (23.650 euros, según el ESADE). Detrás de este sobreesfuerzo se encuentran, en gran medida, las terapias y tratamientos que el familiar con discapacidad recibe para lograr su bienestar y autonomía: el 91% de los encuestados afirma que su hijo recibe este tipo de terapias.
A pesar de las dificultades económicas y de conciliación que en ocasiones aparecen, el 92% de los encuestados asegura que tener un hijo con discapacidad le ha aportado valores hasta entonces desconocidos. Los más repetidos: empatía, capacidad para relativizar, fuerza de voluntad, tolerancia o amplitud de miras. Completan ell Top10 la paciencia, la fortaleza y resiliencia, la solidaridad, el espíritu de lucha y la tolerancia y respeto hacia la diferencia.
Las familias con miembros con discapacidad tienen claro que el primer paso para la lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad pasa por una mayor sensibilización a los diferentes agentes sociales. Así, un 70% y un 62%, respectivamente, considera que es necesaria una mayor sensibilización en el entorno educativo y en el empresarial, para hacerlos más inclusivos. Asimismo, un 55% demanda más ayudas económicas, en forma de menos costes en el acceso a determinados bienes y servicios Por su parte, otro 35% alude a la accesibilidad en el plano arquitectónico, que todavía tiene un gran camino por recorrer.