Se trata de una propuesta de valor pionera que cubre la exposición de los menores a Internet y la protección de la identidad digital de toda la familia, como respuesta a las nuevas tendencias de consumo y modos de vida de los clientes.
En el caso de los menores, la solución cubre el análisis de vulnerabilidades, la reputación on line, el borrado digital, la certificación electrónica y la adquisición de evidencias. Además, si fuera necesario, padres o tutores legales del menor obtendrán defensa jurídica y asesoramiento psicológico, lo que hace que este pack de protección sea el más singular y amplio del mercado en la gestión de servicios digitales para menores.
Las aplicaciones utilizadas por los servicios que se contratan son útiles para la vigilancia y el control del uso de los dispositivos informatizados (móviles, tabletas y ordenadores) a los que tienen acceso tanto los menores de edad como el resto de miembros de la familia, de forma que se pueda garantizar su navegación segura. Además, se incluyen servicios para el seguimiento y almacenamiento de informes de actividad en línea y el contenido de las comunicaciones, en particular de redes sociales, así como el bloqueo de ciertos sitios, que los padres o tutores legales del menor establezcan.
El sistema también permite, entre otras cosas, detectar resultados de búsqueda inapropiados; limitar el tiempo que los hijos pasan en internet o conectados a sus dispositivos; restringir el uso de juegos y aplicaciones en sus ordenadores, móviles y tabletas; localizar geográficamente el móvil de los menores; recibir alertas de emergencia cuando éste se encuentre en una situación problemática; bloquear o monitorizar llamadas y SMS y prevenir que accedan a páginas adultas.
Además, gracias a la información proporcionada por el sistema, los adultos pueden consultar y detectar a través de su plataforma de acceso posibles casos de acoso, problemas o inquietudes y disponer así de herramientas de comunicación con el menor que ayuden a solventar la problemática.
Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de marzo de 2016, realizado en 42 países de Europa y América del Norte, España ocupa la séptima posición del ranking de países donde los niños de 13 años reciben amenazas o insultos, a través de servicios de mensajería móvil como Whatsapp o de las redes sociales como Facebook o Twitter, al menos dos o tres veces al mes, por detrás de Lituania, Rusia o Bulgaria.