En 2010, justo antes del terremoto de 7.0 de magnitud que azotó a Haití, la empresa de ropa Timberland anunció que plantaría árboles de 5 metros en la isla ampliamente deforestada y empobrecida. Tras el terremoto, el entonces CEO de Timberland, Jeff Swartz, visitó el país y se enfrentó a dos opciones: apoyar a la recuperación del terremoto o mantener la atención en la plantación de árboles.
La empresa tenía el objetivo de mejorar las vidas de las familias de agricultores que carecían de las herramientas necesarias o conocimientos para hacer crecer sus negocios de cultivo. Timberland decidió seguir con los árboles para ayudar a los agricultores locales a convertir sus tierras en huertos y bosques.